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“Te va a sorprender, ya verás”, me dice al entregarme con mimo una copia física. '20 años', más que un recopilatorio, es un retrato del actual David; una evolución necesaria y contundente

“Iñaki y Paco Salazar me han ayudado a crear un nuevo traje”, dice orgulloso. '20 años' consigue, sin perder la esencia de David DeMaría, sonar más maduro y consistente que las versiones presentes en Soñar despierto (1999), El color del destino (2001) o Sin miedo a perder (2003).

Las dos décadas de experiencia que acumula parecen haber sido productivas. Aunque este último trabajo puede ser interpretado como un simple recopilatorio de greatest hits reeditados, muestra en realidad una posible faceta valiente y arriesgada del futuro del autor.

“Hemos conseguido llevar esas baladas de mi discografía a texturas diferentes, mucho más guapas. Este es el disco que más me gusta. Ha sido como empezar de cero; escucho estas canciones y me gustan de verdad. Me he vuelto a enamorar de mi repertorio”, comenta añadiendo que ha pasado de “arreglos barrocos a producciones y vestimentas atemporales”.

P: ¿Conseguirá enamorar también este disco a una nueva generación?

R: El objetivo es volver a tocar la fibra de todos aquellos que una vez se cruzaron con una canción de David DeMaría. Quiero volver a tratar las canciones como si estuvieran creadas de nuevo y de cero.

P: Acumulas cientos de miles de copias vendidas. ¿Qué crees que es ahora el éxito?

R: Antes sacaba disco y conseguía discos de oro y platino en cuestión de semanas. Ahora no es así; cuesta una barbaridad. Creo que incluso hay más oferta que demanda. Al final el escenario es lo que te salva. Yo me sigo sintiendo joven; siento que no cumplo años, sino giras.

P: ¿Cuál es la parte de la música que te mantiene con ganas y unido a ella?

R: Yo estoy realmente enamorado de esa parte de la música en la que tocas y compones. No decidí dedicarme a esto por la fama, por la televisión o por ser una estrella del pop. A mi lo que me gusta es lo que hay dentro de un estudio de grabación: la creación y la búsqueda de la sonoridad. El escenario me ha salvado durante estos veinte años.

P: ¿Cuál es la parte de la música que te mantiene con ganas y unido a ella?

R: Yo estoy realmente enamorado de esa parte de la música en la que tocas y compones. No decidí dedicarme a esto por la fama, por la televisión o por ser una estrella del pop. A mi lo que me gusta es lo que hay dentro de un estudio de grabación: la creación y la búsqueda de la sonoridad. El escenario me ha salvado durante estos veinte años.

P: Has vivido varias etapas de la industria. ¿Crees que está tan fastidiada cómo dicen?

R: Lo que le pasa a la industria es que a pesar de tener un sistema muy asentado de los años previos, ha sido la más damnificada con la revolución digital. Ahora es todo muy inmediato. Hemos perdido espacios, tiempos y memoria nocional en el público. Si ahora no ofreceos constantemente nuevo material, la gente se olvida.

De todas formas, sí creo que ya estamos encaminados y mejorando. Seguimos quedando artistas con carreras de largo recorrido, ajenos a los nuevos medios y las modas.

P: ¿Si David DeMaría debutase en 2018, podría tener una carrera de veinte años?

R: Lo veo complicado. Yo ni me imaginaría salir ahora. No sería capaz de hacer lo que hice en mis inicios ni de sacar un disco como el que he sacado ahora. Por eso he intentado hacer un disco con producción atemporal. Espero que dentro de veinte años la gente reconozca una banda cuando lo escuche. Es la desnudez de lo que yo he vivido y mis referencias. Si empezase ahora me dejaría llevar por otras referencias que no tuve.

P: ¿Es inmediatez igual a mediocridad? ¿Nos falta reposo?

R: Incido en la inmediatez actual. El ritmo que llevamos está cortando muchas carreras prometedoras. Siempre ha existido la cultura del single, pero antes había un respeto por el devenir de la carrera y su proyección. Había un estilo propio y un reconocimiento del mismo. La gente joven quiere una canción movida y pegadiza; la canción del momento, no un álbum amplio y completo. Y sí, eso es peor.

P: ¿Sigue teniendo vida la música con mensaje a grandes niveles de consumo?

R: Aunque el 'leit motiv' sea el mismo -el amor, el desamor o la soledad-, hay muchas maneras de decir las cosas. Yo siempre he apostado porque una frase esté bien dicha, tenga una metáfora o una comparativa poética y cuente con un punto de profundidad y genialidad.