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El joven artista madrileño presenta hoy su primer álbum Lucas Colman (Warner Music, 2017) en la mítica sala madrileña.

Tras varios años de deriva y viaje sin referencias, el pop-rock nacional parece haber encontrado una nueva hornada de artistas que enganchan y emocionan a un público joven que parecía haber perdido la ilusión por la música orgánica.

Marlon, Elías Serra, Playa Cuberris, Isma Romero, Destino 48… son muchos los nuevos artistas que beben del ritmo canalla que inundó la Península a finales de los 2000. Hablamos con Lucas sobre el auge de esta nueva escena y su prometedor futuro.

P: ¿Existe esa nueva generación del pop-rock nacional?

R: Por fin se nota movimiento. Lo comento mucho con Isma Romero, otro compañero de la escena. El otro día coincidimos todos en un concierto de Playa Cuberris y pudimos pasar un rato juntos. Nos sacamos una foto juntos y la publicamos comentando precisamente eso.

P: Las influencias de Los Rodriguez, ECDL o Pereza son innegables. ¿Es esto una virtud o un defecto?

R: Creo que es normal. Toda escena tiene una serie de ídolos y referentes en los que fijarse, no es algo que solamente nos haya pasado a nosotros. Siempre me fijé en clásicos com Lou Reed, The Beatles o los Rolling, pero también en Extremadura y Platero.

P: Hablas de influencias y pasado. Vas a tocar en Joy, uno de los escenarios más míticos de Madrid. ¿Qué te despierta ese recinto?

R: Estoy flipando, la verdad. Los mejores conciertos que yo he visto son ahí. Tanto de artistas nacionales como internacionales. Lo loco es que uno de los invitados que viene es Rubén Pozo, a quien yo mismo vi cantar encima de ese escenario. Es casi surrealista.

P: Sería genial tener un pequeño recuerdo en forma de disco o videoclip, ¿no?

R: Grabaremos algo, pero será para redes. Si grabásemos el concierto, perdería la magia. Así solo lo podrá vivir el que estuvo allí. El que no venga solo podrá vernos la próxima vez que vengamos a Madrid. Lo que mola es vivir el momento, aunque soy consciente de que mucha gente está más pendiente de grabarlo con el móvil que de vivirlo.

P: Parece que esa generación de millenialls vagos y digitales empieza a hacer cosas. ¿Por qué no se os valora tanto?

R: Somos muchos los que estamos activos y sacando resultado de las redes y lo digital. El problema es precisamente ese: somos muchos. Hay tanta gente haciendo cosas que la gente que escucha no sabe por donde tirar. Aparecen tantos temas que tan solo se queda con uno o dos. Antes el concepto de artista iba asociado a escuchar su disco; ahora todo va demasiado rápido.

P: Esto se refleja en la afluencia a conciertos. ¿Cómo de complicado es montar una gira?

R: La gente no va a conciertos. Yo lo veo en mis amigos del cole, que van a una discoteca y pagan 15 euros por copa para escuchar la misma canción que escuchan en la radio todo el día. Sin embargo, no van a conciertos porque no salen de ese círculo. Es jodido vender entradas, pero creo que queda una pequeña parte de esa generación a la que si le mola el rock y el mensaje diferente.

P: Parece que esa generación de millenialls vagos y digitales empieza a hacer cosas. ¿Por qué no se os valora como se debe?

R: Somos muchos los que estamos activos y sacando resultado de las redes y lo digital. El problema es precisamente ese: somos muchos. Hay tanta gente haciendo cosas que la gente que escucha no sabe por donde tirar. Aparecen tantos temas que tan solo se queda con uno o dos. Antes el concepto de artista iba asociado a escuchar su disco; ahora todo va demasiado rápido.

P: ¿Es esa cercanía vía redes uno de vuestros grandes puntos a favor?

R: Eso mola. Poder mostrar nuestra vida es genial, pero a mi me cuesta hacerlo. Al final si quieres ver el día a día de un artista, ve a sus conciertos. De todas formas, también mola el no saber muy bien cómo es el día a día de tu arista favorito. Si quieren encontrarnos, que nos busquen en los conciertos.

P: ¿Y qué tiene Lucas Colman para conseguir enganchar a este nuevo público?

R: Hay gente que dice que tengo estilo propio, pero eso no es verdad. Esto es algo que viene haciéndose de hace años, mezclando pop y rock. La diferencia, creo, es que lo cuento desde un punto de vista personal y diferente. Encontrar esa variedad es lo mejor. Es muy positivo que siga habiendo gente que hace música orgánica. Si no, solo nos quedaría el reggaeton.

P: Puede que esté bien escuchar reggaeton de vez en cuando pero, ¿todo el día? ¿Está haciendo daño a la sociedad esta cultura tan superflua?

R: Hay parte del rock que tampoco tiene profundidad, pero creo que tiene algo más que el reggaeton. Es cierto que depende de gustos y puede que lo que yo siento escuchando los Rolling lo sienta alguien escuchando a Bad Bunny. Por suerte, todavía queda esa parte de artistas interesada en el mensaje.