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Entrevista incluida en la edición impresa del viernes 9 de marzo.

Si no la has escuchado este verano, eres todo un extraterrestre. Karol G irrumpió en el panorama musical haciendo todo el ruido posible de la mano de Bad Bunny. Tremendamente versatil, la colombiana es capaz de sonar tanto en botellones y fiestas como en momentos de intimidad y reflexión. Su primer disco, lo demuestra. Formado por baladas, temas de pop, reggaeton e incluso trap, Unstoppable (Universal, 2017) es todo un baile de sensaciones y ritmos.

Tan solo unos meses después, Karol busca revolucionar de nuevo las pistas de baile. Pineapple es el último single de una artista que, pese a su juventud, acumula billones de reproducciones en plataformas digitales.

Pregunta: ¿Qué es para ti un ídolo a día de hoy?

Respuesta: Lamentablmente estamos en una era en la que ya no hay ídolos, sino canciones. La gente nos puede ver a través de mil plataformas y eso, por la cercanía, derriba el concepto de ídolo. Antes solo podía ver a mi artista favorito en directo. Ahora estamos en todos sitios.

Aunque me encantaría hacer cosas con Justin Bieber o Rihanna, mi auténtica ídola es Elena Quintanilla, una artista méjico-americana a la que mataron hace muchos años. Alguien se convierte en ídolo por sus logros más allá de las canciones. Es alguien que te demuestra más allá de los números. ¿Seguiremos sonando los que sonamos hoy dentro de unos años? Tendremos que evolucionar mucho.

P: ¿Valoramos la música por los likes que tiene y no por su calidad?

R: El número de visitas no muestra la calidad o el calibre de un artista, dice Residente de Calle 13. ¿Cómo una canción de un billón de views no lleva un billón de personas a un estadio? me pregunto yo también. Ese es realmente el gran reto de la industria en esta era.

La música también se mueve por energías y por carisma, que también están en redes. La propuesta de Rosalía, por ejemplo, me parece impresionante, pero me pregunto qué va a hacer para llegar a todo el mundo. Su música es muy de flamenco y raíces españolas pero, ¿cómo va a conseguir pegar fuerte en el resto del mundo? Es un gran reto.

P: Dices que algunas de tus canciones, las más urbanas, las publicaste por demanda popular. ¿Cómo gestionas el posible rechazo a tu música por parte de tus seguidores?

R: Es cierto que los artistas pensamos en qué va a gustar y qué no, pero es la peor pregunta que podemos hacer. Sin embargo, me pasó algo muy curioso. Cuando el disco ya estaba entregado incluí un último tema, que es Lo sabe Dios; un tema diferente cantado solo a guitarra y voz que ha terminado siendo más vendida que Ahora me llama con Bad Bunny.

A la gente no hay que darle lo que creemos que van a consumir. Tenemos que dejarnos llevar y hacer caso a nuestros impulsos. La industria está muy saturada del “¿Qué vamos a hacer para que esto funcione?”. Ahí es cuando todo se vuelve monótono y los melómanos y expertos critican una canción por ser la copia de otra.

P: Hay aspectos que demuestran tu independencia frente a la industria. Mientras la gente saca singles, tú sacas un LP. ¿Por qué?

R: Es cierto que muchos temas del disco se pierden, la verdad, pero me permite mostrar más cosas que solo en un tema. El otro día me sentí atacada por un periodista que solo había escuchado Ahora me llama y entonces le dije infinidad de veces en la entrevista que tenía un disco completo que cuesta muchas cosas. Si saqué un álbum fue porque tenía mucha música, 60 canciones, y escogí los que me representaban. Así la gente no se puede dejar llevar por un solo tema.

P: El éxito de la música urbana es un hecho. ¿Por qué nos cuesta asimilarlo?

R: Cuando el reggaeton empezó a mi no me dejaban ni escucharlo. Esto evolucionó y ahora, desde hace dos años, era aceptado gracias el cambio en el contenido de las letras. Sin embargo, hemos dado pasos atrás con el auge del trap, que vuelve a tener letras complicadas. La sociedad no sabe diferenciar y lo categoriza todo como reggaeton.

Hay canciones de trap que no pasan mi filtro, pero aquí en España he sentido un rechazo muy fuerte.

P: Tú tocas ambos géneros: trap y reggaeton. ¿Cómo lo gestionas?

R: Es complicado. Yo tengo dos canciones opuestas: A ella y Ahora me llama. La primera es una balada muy pop; la segunda, trap. Pensé que A ella iba a ser la canción de mi vida y ha terminado siendo al revés. Es muy duro para un artista sacar música buena para que se termine consumiendo la otra.

P: ¿Por qué se consume música tan vacía?

R: Me decían el otro día que era por el reggaeton, pero no es así. La gente lo consume por lo que muestran los medios y lo que se ve en las noticias. Esto no es por la música. Si tú quitas esta música no dejará de haber cosas malas en la calle. Así es el mundo y si queremos cambiarlo tenemos que cambiar muchas cosas además de la música.