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Mismo nombre, distinta fórmula. Operación Triunfo ha conseguido enamorar tanto -o más- que en su primera edición. Diferente y renovado, el concurso ha conseguido hacer historia antes incluso de terminar.

El próximo lunes 5 de febrero se celebrará la gran final. Amaia, Alfred, Mireia, Aitana y Ana Guerra serán los protagonistas de un gran número que contará con la participación de Raphael. Visto el impacto causado por el concurso, analizamos y destacamos tres de los puntos que han conseguido enganchar a toda una generación.

El uso de las redes sociales, la adaptación del formato a nuevas plataformas digitales, el carácter reivindicativo y social de su discurso y la apertura a géneros distintos como la canción de autor o el indie ha provocado que el nuevo formato haya tenido un impacto tremendo entre millenials, quienes se han sumado en masa al público que arrastraba el formato de ediciones anteriores.

TRENDING TOPIC CONSTANTE

 El concurso ha conseguido posicionarse como tendencia todos los días en redes sociales. Bien fuese a través de hashtags oficiales o de los nombres de su concursantes, el público ha seguido muy de cerca tanto las galas, como la vida dentro de la Academia.

En palabras de Antonio Gallo, experto en social media y CEO de Dog Track, “más allá de los trolls en OT hay fans de gente con la que te sientes identificada por cómo trabajan, disfrutan, y viven”. Ha sido ese carácter cercano y familiar el que ha conseguido enganchar al público. El público no aspira a ser como los concursantes porque ya son como ellos.

RÉCORD EN PLATAFORMAS DE STREAMING

La presencia de todos y cada uno de los temas en Spotify y YouTube ha permitido la fácil viralización de los mismos. Eliminando la temporalidad que implica el consumo de TV en directo, la gente ha podido disfrutar de los temas interpretados en las galas como y cuando ha querido.

Además, la reinvención del canal 24H a través de YouTube ha permitido que el día a día de los concursantes sea seguido y compartido en redes de forma mucho más cómoda y rápida.

APERTURISMO: RESPONSABILIDD SOCIAL Y VARIEDAD DE GÉNEROS

Si por algo se ha caracterizado esta edición de OT ha sido por la defensa de causas sociales poco tratadas en TV -transfobia y homofobia entre ellas- y la apertura hacia nuevos géneros musicales más allá del mainstream.

Incluso aquí ha acertado Gestmusic, productora del formato. La aparición de artistas e interpretaciones propias de géneros como el indie, la canción de autor o el pop más electrónico ha ofrecido un amplio abanico de opciones que, inclusivo, ha permitido que todo tipo de seguidores se enganchasen al programa.

¿CÓMO SON LOS FINALISTAS?

Amaia (19 años, Pamplona)

Flamante representante de España en Eurovisión -junto a Alfred-, es la gran favorita del público. 'Amaia de España' ha conquistado gracias a su inocencia y timidez. En la final cantará Miedo de M Clan.

Miriam (21 años, A Coruña)

Llega a la final como la gran tapada. Su impacto es menor y su efecto todavía está por definir. Intentará sorprender con Invisible de Malú

Alfred (20 años, Barcelona)

Es uno de los favoritos del jurado y su impacto en el espectador se ve multiplicada por su relación con Amaia. A piano, cantará una versión de Don't stop the music de Jaimie Cullum, original de Rihanna.

Ana Guerra (23 años, Tenerife)

Se metió a toda España en el bolsillo el día que cantó 'La Bikina'. Potente y enérgica, Ana War dará guerra en la final del lunes, donde interpretará Volver de Carlos Gardel.

Aitana (18 años, Barcelona)

Aparentemente frágil y nerviosa, ha ganado peso con el paso del concurso. Tras brillar con Arde en la gala especial de Eurovisión, es una seria candidata al título. En la final cantará Chandelier de SIA.