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CRÓNICA | Love of Lesbian: La última vuelta del cometa

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Cómo me gusta enamorarme en la
primera cita. Hablo de música, claro. Es un gusto salir de un concierto con
ganas de más, sentir que acabas de conocer algo que te va a gustar. Ansiosa de
explorar nuevos mundos, acudo a mi primer concierto de Love of Lesbian fuera de
los festivales en los que por lo que fuera no llegamos a profundizar. En esta
ocasión no era igual, sentía que nos acabábamos de conocer, que sus letras
tenían más sentido para mí y que era el principio de una bonita historia de
amor.

Aterrizan en Madrid para poner
punto final, fuera de casa, a la gira El
poeta Halley
, antes del redoble definitivo en Barcelona el 24 y 25 de
noviembre. Una «grandísima reunión de amigos» llamado El gran truco final que realizan en el WiZink Center con el aforo
casi completo (14.000 entradas vendidas).

Fogonazos azules cruzan el
escenario. Luces apagadas. Aparecen Julián Saldarriaga (guitarras), Ricky Falkner
(bajo), Oriol Bonet (batería), Jordi Roig (guitarras) y Dani Ferrer (teclados).
Santi Balmes no está, nos canta escondido desde la pantalla para darle sentido
a la canción que daría el pistoletazo de salida a un vuelo lleno de magia, Cuando no me ves. Segundos después, hace
acto de presencia, con su chistera mágica, por supuesto, dispuesto a realizar
el primer truco de la noche, detenerlo todo para solo a piano y voz
deslumbrarnos desde el micrófono.

El palacio, rebosante, les recuerda a
su primera actuación en Madrid: «Vinieron dos personas y a la mitad del
concierto se fueron»
. Están emocionados y agradecidos, saben que la ocasión es
especial.

Continúan con Bajo el volcán y el huracán de la escala descomunal acaba tirando a
Balmes al suelo. Rebobinan hasta el 2009 para recuperar uno de sus grandes
himnos, Allí donde soliamos gritar,
donde la poesía, como en todas sus letras, nos aflora esos sentimientos que con
guitarras, teclados y bajos traduce en música.

El
poeta Halley
cuenta con un repertorio exquisito y la presencia de un invitado
especial. Tan especial que no aparece, y por un momento Balmes no sabe qué
hacer más que tomárselo con humor: «Es el quinto plantón más extraño de mi
vida»
, afirma. Segundos después,  Coque Malla
aparece tras él y le recibe con un cordial «¡Maldito cabrón!». El madrileño,
que defiende que nadie le avisó que estaban a punto de tocar, vino a llevar la
canción Contraespionaje a otro lugar
sin necesidad de la guitarra mientras pasea por el escenario en un juego que se
reparten ambos artistas.

Una lluvia de globos gigantes de
colores provoca un nuevo juego entre los presentes mientras suena Algunas plantas y Me amo llega para recordarnos la necesidad de quererse a uno mismo.
Club de fans de John Boy, perfecto
para despedirse antes del primer bis, hace que la velada pase de concierto
cualquiera a una verdadera reunión entre los que siempre estuvieron y se
quedarán.

El verdadero truco final llega cuando
Balmes empuña la guitarra para atacar con El
poeta Halley
, creación que dio sentido al título de su último disco. Cuando
parece que la canción da paso a sus últimos veros, la pantalla nos devuelve un
reflejo sorprendente: es Joan Manuel Serrat recitando, como en el disco, los
versos finales con la clase que le caracteriza. Los guitarristas dan la espalda
a las gradas para mirarle y Balmes se emociona: «El más emocionante de nuestras
vidas»,
asegura, la expresión del batería dice lo mismo.

Los aplausos parecen no acabar nunca,
pero es el momento de despedirse con Planeador.
«Si en este concierto mediante la risa o el llanto, hemos conseguido por un
momento que ese pequeño Halley haya despertado y diga: «Maldita sea, estaba
vivo», este, nuestro trabajo es el mejor del mundo»
, enuncia Balmes con los
nervios todavía flotando a punto de bajar a las primeras filas para lanzar al
púbico las páginas de los repertorios de canciones que han estado usando
durante el concierto.

Love of lesbian son un ejemplo. Han
sabido conservar ese éxito que a veces resulta tan efímero y cruel, sin dejar
de lado su fórmula mágica. Nos ha demostrado con un álbum, en cierta manera
preparado para la crítica, que incluso cuando se ponen serios y conceptuales,
siguen defendiendo el uso del humor que tanto les gusta a su fidelísimo
público.

 Sin duda, su música es toda una experiencia.