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En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que nació un grupo de jóvenes llenos de inquietudes e ideas novedosas; de guitarras consistentes y voces peculiares; de sueños sensatos y ritmos de nivel; de hambre voraz y apetito selecto.

Llamáronse Veintiuno como conjunto; llámanse Diego, Jaime, Pepe y Yago como individuos. Incansables en su lucha, siguen buscando campos donde batallar y salir triunfantes. Ya lo hicieron en la madrileña sala El Sol; vuelven a la capital para repetir la gesta este mismo viernes en Moby Dick.

Más allá del origen manchego, Veintiuno y Don Quijote comparten otros aspectos y características. Es ese carácter soñador, ese sonido distinto e independiente, el que presenta al grupo como un caballero andante que, lanza en mano, anda entre campos combatiendo a gigantes.

Dirigidos e iluminados por la peculiar voz de Diego, dicen hacerse fuertes en directo. “Es ahí donde marcamos la diferencia, donde convencemos”, confiesan en nuestra redacción añadiendo a modo de incentivo que “el de este viernes será el último concierto de sala que hagamos en Madrid en mucho tiempo.

“Para nosotros será una gran oportunidad. Tenemos muchas ganas porque además tocaremos con una banda internacional que mola mucho”, dice Pepe al hablar de Bohem, la banda noruega que les acompañará en Moby.

Su éxito es cada vez mayor. Con un trabajo impecable en redes y una forma peculiar de lanzar y promocionar sus nuevas canciones, Veintiuno empieza a tener hueco entre las grandes radios nacionales, llegando a estar presentes en festivales de primer nivel del próximo verano.

Uno de estos grandes eventos será el Mad Cool (6, 7 y 8 de julio en Madrid). Con un show distinto y un repertorio mucho más reducido, el grupo toledano aterrizará de nuevo en Madrid para formar parte de uno de los mejores festivales del panorama nacional.

Aunque en horarios y escenarios diferentes, compartirán cartel con Green Day, Kings of Leon o Foo Fighters; grupos por los que sienten admiración y respeto. Son esos los detalles que les impulsan a seguir en esta pugna. Son esos los detalles que demuestran que realmente valen.

No todo el mundo cuenta con la oportunidad de tocar en el Mad Cool. No todos son capaces de llenar dos fechas en Madrid en menos de seis meses. Ni siquiera de intentarlo.

No será lo mismo verles entre la multitud del festival que en la cercanía de la sala. Ellos mismos inciden en ese aspecto. 

No tienen complejos. Se permiten soñar. Pueden hacerlo.

Les creemos, pero sentimos la necesidad de asistir el viernes para comprobarlo en primera persona.