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'Domus' eran las casas romanas donde las mujeres eran amas y señoras, un espacio de matriarcado. ¿Tú te has sentido así? 

Siempre he estado con mi madre, mi hermana y mi abuela. He vivido con mujeres potentes, a mi padre le veía muy poquito. Para mí una casa no es solo un edificio, es un lugar donde comes, duermes, te enamoras, lloras… Que te quiten la casa es como que te quiten tu vida y quería subrayarlo. Qué bonito que te hayas fijado en lo de la casa. 

Siempre he pensado que las cosas hechas por mujeres son más potentes, no mejores, pero sí con más fuerza. 

Se ha hablado mucho de mi padre, con él me comunicaba cantando, pero me he criado con mi madre. Ella es de las mujeres más increíbles que conozco. Una persona valiente que me ha dado libertad para expresarme tanto en la vida como en el arte. 

Y para defenderte, seguro. 

Sí, a veces pienso qué habría pasado si tuviera otra madre. Me ha ayudado a crear mucha vida real y cruda, pero también a pintar la vida de muchos colores. Mi madre es un puntal, es muy sensible y culta. Estudió Historia del Arte y me encantaba escucharla. 

¿Cuántas veces le han dicho que esa carrera no vale para nada?

Creo que unas cuantas, pero ella le dio la vuelta. Comenzó a dar clases a chicos de 18 años y se dio cuenta de que no sabían expresar lo que sentían. Se fue a la base y daba clase a niños de 3 años de pintura y música, fue enriquecedor. Me encanta cómo es capaz de relacionar momentos de la vida y el arte, cosas que parecen imposibles. Me gusta la autenticidad en la gente porque parece que en este mundo hay que ser igual al otro, cuesta ser valiente. 

Tienes éxito con tu música pero no estás en los canales habituales. ¿Te halaga o te molesta?

Uy, no, estoy muy tranquila. Para mí esto no es una carrera, es mi vida y una manera de vivir desde donde puedo expresarme con libertad y en el momento que no lo pueda hacer nada tendrá sentido. 

¿Vas viviendo sin pensar en la meta? 

Sí, es que no me sale de otra manera. Me gusta mucho lo que hago y creo que tengo que currármelo, tengo que estar a tope. Para mí es tan importante que no puedo hacer el idiota, me juego mi vida. Tengo que cuidarlo mucho, sin prisas y trabajando mucho. 

Con 22 años te vas de gira y con 24 años eres madre, ¿cómo viviste este salto? 

Fue muy bestia. Parecía que me empezaba a ir bien, iba a giras… y de repente, decido ser madre y pienso: “Igual no me va a llamar nadie, pero yo quiero ser madre”. Y nada de eso, eso de que los niños vienen con un pan bajo el brazo es verdad, empezó mi vida profesional a multiplicarse. 

¿Cómo hacías para llegar a todo? ¡Qué follón! 

Es complicado. Durmiendo poco y aprendiendo a aprovechar mucho el tiempo. Creo que mi virtud es la capacidad de concentración, en poco tiempo consigo hacer lo que tengo que hacer. Estudiaba las partituras durmiendo a la niña, haciendo las cosas con ella en brazos. Tenía claro que la música me hacía feliz y quería que mi hija tuviera una madre feliz. 

¿Siendo madre se canta diferente? 

Sí, hay más conexión con la tierra, tienes menos tonterías. 

Si pudieras poner un ritmo a la vida que vives, ¿cuál sería? 

Entiendo el ritmo como algo circular, intento que mi vida sea así y que no tenga hipo. Quiero vivir cada compás y que tenga peso. No me gusta nada la rutina, aunque debo combinar la rutina de la maternidad con una vida caótica. 

¿Has encontrado el equilibrio?

Sí, me nutre y me ayuda a estar con los pies en la tierra. Me encanta volar pero sé quién soy, me cuesta ser consciente del éxito porque sigo con los amigos de siempre, a mi hija, mi vida… Voy a cantar y ya, no me regodeo en el éxito.

Pues hija, vives en un mundo en el que a veces, el que no es tonto, es tonto “rematao”. 

Ya… Pero me he dado cuenta tarde y me pregunto cómo sobrevivo yo en un mundo así, hay mucha mentira, discurso vacío y mucha prisa. Esto me da mucha pena. Ojalá la gente solo hablase de lo que sabe, a veces hablan de lo que sea. 

¿Cómo es el equipo con el que trabajas? 

Uno que cuida mucho los detalles, que te dice lo bonito y lo feo. Hay artistas que tienen alrededor solamente a gente que les halaga, yo me rodeo de grandes personas y es el truco para sobrevivir. 

¿Algo harás tú también, no? 

Claro, creo que uno recibe lo que da. Soy buena haciendo equipos por actitudes y no por CV. Me gusta la gente con buen corazón. 

¿En este mundo de la música te has encontrado más gente con o sin corazón? 

He tenido grandes decepciones, pero considero que soy afortunada porque aquellas que conozco tienen un corazón enorme que vale por mucho. He tenido que aprender a hacer un filtro cada vez más grande, hay quien se aprovecha, hay vampiros. 

Has dicho en alguna ocasión que te gusta el discurso de Ada Colau, ¿sigue siendo así? 

Justo hace 3 años vi a Colau hablar por televisión y me sorprendió tanta lucidez, tanta fuerza. Tenía un discurso que me parecía nuevo, sin pensar en política. Me gustó verla así tan enchufada, con las cosas muy claras. Al menos en ese momento le vi con fuerza. 

Ahora es alcaldesa de Barcelona, cuando ves a Colau por la televisión, ¿piensas igual? 

No tengo televisión. Me mudé hace poco y decidí no tener tele sino escuchar mucha música. Es increíble que dentro del caos en el que vivimos, algo así haya ocurrido, algunos días pienso que es muy fuerte que Ada Colau haya pasado de una plataforma popular a alcaldesa. Es un paso muy importante dentro de esta locura. 

Lo de la música es curioso, estás en la vida de las personas sin estar presente. 

Lo pienso a veces, el hecho de formar parte de la vida de alguien es mágico. Me han contado de todo. Un día me contaron la historia de un niño enfermo que solamente le quitaba el dolor el escuchar a Maria Callas y a mí. Finalmente murió, fue una sensación dura y emocionante a la vez, me gusta pensar que la música puede curar.