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Después de tres trabajos subiendo escalones uno por uno, el cuarto disco de Izal llega para quedarse incluso en la primera escucha de todos sus seguidores incondicionales. Y es que de eso tiene gran parte de culpa la canción que da título al álbum, 'Copacabana', un nombre que te traslada al lugar paradisíaco al que hace referencia. Pero no, Mikel, la voz del conjunto, va más allá porque resulta que pretende todo lo contrario. 

“Es obvio pensar en la playa pero hay un segundo filo que puede ser muy sórdido, como pensar en un garito de carretera, un puticlub o un bloque gris de apartamentos en Benidorm”, comienza a hablar el cantante explicando que ellos siempre van un paso más allá, siempre para “no quedarse en lo obvio”. Es evidente que no. Con este disco han querido expresar “todo tipo de sentimientos y de experiencias” y es que es la canción parece ayudarles, ya que “es la primera vez que vimos tan rápidamente cómo tenía que llamarse un disco. 'Copacabana' es la más nos ha emocionado en toda la historia del grupo”

¿Cuál es vuestro paraíso?

Gato: El escenario. Es donde mejor nos lo pasamos, la verdad. A ver, nos gustan todas las facetas de nuestro trabajo, pero el escenario es diferente, es nuestro hábitat natural. 

¿El mayor cambio de 'Agujeros de gusano' a 'Copacabana'?

Alejandro: La portada (jajaja)

Mikel: No, no (jajaja). Sobre todo la identidad de sonido, lo que transmite. No hemos buscado tanto lo cristalino y la limpieza que sí que tenía 'Agujeros de gusano'. Esta vez hemos querido cambiar ese concepto, no hemos tenido miedo a distorsionar o a provocar ruido para emocionar de otra forma. Esa falta de miedo nos la han inculcado los productores con los que hemos trabajado, Santos y Fluren, porque ellos piensan en emocionar por encima de la pulcritud. Si en un momento la voz y una canción se rompen porque te lo pide el cuerpo, lo haremos. 

Os han llegado a llamar 'plagio de Vetusta Morla', ¿cómo os lo tomabais? 

M: Sería gente que escucha poca música. Las opiniones son todas respetables, otra cosa es que nosotros no la compartamos. En este país hay un defecto y es que hablamos demasiado de la ruidosa minoría. Te tienes que ganar el respeto y ahora dirán que otros se parecen a nosotros. Hay gente bien pensante que habla de influencias y gente que quiere dañar que habla de plagio. 

Gato: Eso nos pasaba más al principio. Cuando sale algo nuevo siempre se tiene que hacer una comparativa, se tiende a etiquetar, pero es lógico, a todos nos pasa cuando dices escucha este grupo que se parece a tal y te va a gustar. 

¿Os gustaría colaborar con ellos?

M: La verdad es que no nos importaría, musicalmente los respetamos muchísimo y siempre nos han tratado muy bien cuando nos los hemos encontrado, así que si cuadra, cuadra. 

¿Y con otros?

M: Las colaboraciones las dejamos para el futuro más que para ahora. También es cuestión de ganártelas y cuando haces una con alguien tienes que implicarte personalmente y sin meterle en un lío al que se lo pides, porque es una responsabilidad. Tenemos que tener tiempo para hacerlo bien. Muchas veces nos piden los festivales que hagamos una con Supersubmarina, que nos llevamos genial con ellos, pero no es un venga, subo y canto. No es que no queramos, es que no hay tiempo. 

¿Cómo ha afectado el éxito a vuestras vidas?

G: Ahora podemos vivir mejor, llegar a fin de mes y no tener problema para pagar el alquiler. Ahora lo pagamos el 5 y no el 25. También conocemos más gente, pero nuestra vida sigue siendo la misma, seguimos en los mismos círculos. 

M: No tener otro trabajo, que eso se ha notado en el último disco, que nos hemos profesionalizado y ya somos músicos al 100%. Yo a veces testeo a mi familia y amigos por si notan algún cambio en mí, pero no, no. 

¿Vais a hacer un Barclaycard Center (Palacio de los Deportes de Madrid) con este disco?

M: Ojalá tengamos oportunidad, pero nunca se sabe. Nos apetece pisar algún escenario distinto, algo nuevo y diferente en Madrid. A ver si podemos volver a pisarlo cuando estemos cerrando el disco, pero hacer planes nunca es bueno. De momento, estamos abrumados con la acogida que ha tenido el público con el disco en solo una semana. 

¿Qué tiene de bueno estar en los carteles de los festivales?

G: Son un buen escaparate para que te vean, te hacen lograr que consigas llegar a que te conozca gente que antes no. 

¿Estáis totalmente en contra de la piratería o no?

M: Es un tema complicado porque depende del ámbito de la cultura del que hablemos hace más o menos daño. Si hablamos de escritores que escriben un libro, si no lo venden, no van a poder seguir escribiendo y ese tío que lleva un año trabajando no va a ver ni un céntimo de tu disfrute. Lo mismo pasa con las películas si tú no vas al cine, si lo ves en casa un claro robo de la propiedad intelectual. En el caso de la música tiene matices, porque yo creo que antes de ir a un concierto tienes que escuchar a esa persona, si te gusta vas, sino no. Las discográficas viven de vender discos, pero nosotros como grupo de música vivimos de la piratería con comillas. Cogemos las descargas y la escucha sin pagar de nuestras canciones con papel de fumar porque si te flipa, vienes a nuestros conciertos pagando la entrada, que eso no se puede piratear. 

Alberto: ¡Y que compren discos también! (jajaja)