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Diciembre. Hace frío. Mucho frío. Largas colas en La Riviera. Sin entrada asegurada. Da igual que se puedan quedar fuera, ver a Melendi en concierto gratis es más que suficiente. No tiene una voz bonita y ya no canta canciones rumberas a su amiga 'maría', pero da igual. Melendi es puro espectáculo encima de un escenario y eso demuestra cada vez que se sube a uno.

Miles de personas, en su mayoría adolescentes, esperaron para poder entrar en el exclusivo y corto concierto que ofrecía el cantante de la mano de Vodafone Yu Music Shows en La Riviera. El asturiano levanta verdaderas pasiones entre las jóvenes a las que enamora con las canciones de su último disco, muy amorosas y al piano.

Melendi presentaba su nuevo disco, 'Un alumno más', al mismo tiempo que tocaba Joaquín Sabina en Madrid. Una casualidad de la que tienen algo en común: letras más que voz. Está claro que tiene algo y que nada importan sus polémicas o sus idas y venidas con las acusaciones que recaen sobre él. Tampoco pareció afectarle mucho su presunta implicación en partidas de póker ilegales, de la cual está siendo investigado según informaciones de El Mundo.

El cantante está enamorado de su música y de él mismo. Y eso es así. Con un 'pelocho' de peluquín en la cabeza confesó a su entregado público que había estado muy pillado por una profesora, a quién le dedicó 'Septiembre', y a su nueva novia quizá también le declaró ayer que 'el amor es un arte' y una 'promesa'. Cuidado, que no está comprometido, según él.

Todo iba bien. Intercalaba canciones nuevas con las que todos se sabían, hacía botar y vibrar hasta que un fallo técnico nubló todo el concierto en medio de 'la promesa'. Tanto duró que muchos de los asistentes no aguantaron y se fueron. Melendi volvió, terminó la canción y no hubo otra de regalo para los que sí se quedaron. Sabor agridulce en La Riviera.