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Lleva un año y medio mimando 'su' proyecto y ahora ha llegado el momento de dejarlo caminar solo. David Otero, de nombre artístico El Pescao, ha pasado de multinacionales y se ha ido al hemisferio Sur durante un año para alumbrar su segundo disco, 'Ultramar', que verá la luz el próximo 14 de octubre. Un disco en el que ha “arriesgado” porque cree “en él” y en el que comparte con el público parte de su intimidad, de las cosas que le inspiran para componer.

David Otero está ilusionado con su segundo álbum en solitario y no lo oculta. Se muestra simpático y parlanchín, y no tiene pelos en la lengua a la hora de opinar de las multinacionales o de compartir su intimidad. Le apasiona la idea de tener una fecha de presentación en Madrid con “casi todo vendido” y piensa en el futuro en positivo. “Yo apunto alto, en un par de años hacemos Las Ventas”, comenta entre risas. Y además, habla sobre su familia, su experiencia en Argentina y la apuesta por una carrera independiente. 

El Pescao y 'Ultramar', el título de tu segundo disco te viene como anillo al dedo.

Viene guay, ¿no? 'Ultramar' define todo lo que viene del otro lado del mar y como este disco ha sido compuesto en Buenos Aires, me pareció perfecto. Porque todas las canciones han sido escritas y cerradas allí y viene a definir un poco eso: los dos mundos donde está concebido este disco. Por un lado España, donde se va a editar y comercializar, y por otro lado Buenos Aires, que es donde ha sido creado todo lo que va dentro, aunque se haya grabado en Londres.

¿Por qué tomaste la decisión de irte un año entero a Buenos Aires?

Porque no quería escribir un disco desde el mismo punto de vista del que los había escrito antes, que era sentarme en casa, abrir un cuaderno, coger una guitarra y ponerme a componer canciones. Quería ver las estrellas desde el hemisferio Sur. Quería escribir cosas distintas desde otro punto de vista distinto e inspirado por otro tipo de circunstancias. Era cambiar el país y cambiar la ciudad, pero mantener el idioma. La conexión con los argentinos es muy fácil y lo que iba a captar para escribir era muy parecido a lo que se puede ver aquí.

Pero tendrá que haber un punto diferenciador, ¿cuál ha sido?

Buenos Aires es una ciudad que vive mucho más en contraste que Madrid y en algunos puntos es más dura, pero a la vez súper urbana, moderna, cosmopolita y muy culta. Pero a la vez, no estás tan confortable como en Madrid. Es más frenética que Madrid. Pero bueno, la diferencia para mí es que yo aquí vivo en un pueblo, en las afueras, y en Buenos Aires vivía en el centro de la ciudad con un movimiento mucho más atroz. Tenía contacto con la gente todo el rato, y para es escribir es súper bueno.

¿Cómo ha influido la ciudad de Buenos Aires en la música de El Pescao? 

Ha afectado a la hora de escribir, sobre todo. En la estética musical se nota más la influencia del productor, Max Dingel, pero en las letras ha influido el día a día que vivía en Buenos Aires. Este disco esta compuesto entero en cafés y restaurantes.

¿En servilletas?

Yo llevo un cuaderno y un boli (ríe).

En 'Ultramar' tienen mucho peso los fans. ¿Cómo han participado?

Ha sido de diferentes maneras. Por ejemplo, para elegir que 'Azul y Blanco' fuera la última canción que entró en el disco y luego para decidir que fuera el single. También hubo un montón de gente que se vino al estudio a grabar unos coros, salen en una de las fotos de la portada.

¿Y el resto de las fotos?

La mayoría son mías, otras son de Rafa, el chico que ha diseñado la portada conmigo. También sale en la portada. Son fotos que he ido haciendo por ahí. Está la del día que mi perro se comió las letras del disco…

¿Cómo fue eso?

Pues un día que estaba repasando y me fui a hacer la compra, creo, y dejé las letras a la vista. Cuando volví, mi perro había cogido el cuaderno y así acabaron (muestra la foto de los papeles rotos). También hay fotos del productor, de los pies de mi hijo, de la mano de mi hija Luna… Son cosas muy cotidianas de mi vida.

Estás compartiendo un poco tu intimidad, ¿no?

Son cosas que de alguna forma me han inspirado para escribir este disco. Mis hijos, mis zapatillas; mi tocadiscos, mis discos; el mar, que para mí es fundamental, las juanolas, que estoy tomando todo el día regaliz porque es muy bueno para la voz… Es un retrato muy veraz de lo que hay en el disco.

¿Tu hija sabe que sale aquí?

Sí, tengo su consentimiento.

¿Qué opina del disco?

Ella escuchaba cada canción nueva la primera todos los días de camino al cole. Es una niña de siete años y va con la verdad por delante. Hay canciones que son un poco más melancólicas y la mueven por dentro. Hace poco, con un tema de Pablo Alborán se puso a llorar. Y luego no las quiere oír. Esto es un elogio para Pablo, pero ella no la vuelve a poner esa canción en la vida porque no quiere volver a pasar por eso. Lo que escucha es música más animada, le gusta Katty Perry, el hip-hop… 

Y de la música de papá, ¿qué dice?

De la música de papá le molan las canciones súper animadas, pero cuando llegan canciones como 'Cuando llegas tú', que la escribí para ella, me hace pasarla. Le debe de mover algo por dentro, y no le apetece. Supongo que cuando tenga 20 años la escuchará de otra manera.

¿Presume de padre en el cole?

Sí (ríe). Es muy cachonda. Alguna vez que en el autobús del cole han puesto una canción mía dice 'este es mi papi', o veces que ido a recogerla y le empieza a la profe 'este es mi papi, que es cantante'. Y yo encantado.

Háblame del productor, Max Dingel. ¿Por qué le elegiste a él?

Miss Caffeina, que son amigos, me envían su disco a Buenos Aires, 'De polvo y flores'. Me lo pongo en el coche y me flipa como suena y veo en los créditos que el productor era Max Dingel. En ese momento estaba empezando a pensar quién iba a ser el productor de 'Ultramar'. Porque el otro disco me lo produje yo, pero en este pensé que tenía que salirme un poco y poner un poco de distancia para sacar algo mejor. Empecé a escuchar discos en los que había trabajado él, de Muse, The Killers, Whitlist… y me encantaron todos. Y se convirtió en primera opción. Estaba apuntando altísimo. Le escribimos un mail, me pidió maquetas, se las envié y le encantó.

Huyes de multinacionales y tomas la decisión de hacer algo más pequeño con 'Ultramar', más independiente. ¿Cómo ha sido el cambio?

Tiene mucha más tensión. Es como si te quitaran la red de debajo del trapecio. Porque te juegas tú el capital, te juegas tú el dinero de la universidad de tus hijos, y si estás en una multinacional, lo pagan ellos. Es arriesgar un poco tu vida y creo que también hay que apostar por uno mismo. Creo en este trabajo al cien por cien y lo voy a defender a muerte. Creo que es un discazo y por eso me la juego. Además, no estoy para nada de acuerdo en como trabajan las multis y como tratan los contratos. Sobre todo en un proyecto tan personal como 'Ultramar', en el que me involucro de una manera muy personal en todo. 

No se puede tratar de la misma manera a artistas que no componen, no generan su propia portada, no generan sus vídeos. Todo el 'marketing' de este disco viene de mi cabeza y con el disco pasado fue igual, las acciones de marketing que se hacían desde la compañía salían de mí. Entonces, ¿por qué tengo que darle el mismo porcentaje? No me parece justo. Así que salgo del juego. ¿Qué conlleva? Tiene sus contras, no te ponen tu videoclip antes que el de Beyonce en Vevo, que tiene 15 millones de visitas, y de ahí no arañas esos cien mil views de YouTube que molan mogollón, o de repente las radios comerciales te miran de otra manera, los acuerdos son distintos… Por suerte, hay otras ventanas que sí se abren.

¿Cuánto tiempo has invertido en este proyecto?

Un año y medio. Y ahora ponte a vivir un año y medio con dos hijos, una casa que mantener y pagando todo. Inviertes mucho. Desde fuera la música se ve una manera muy frívola. Mira, una vez una señora me preguntó '¿y tú qué haces?' y le dije que era compositor. Me suelta '¿entonces tú estás todo el día con la guitarrita, no?'. Me quedé flipado. Y desde fuera se tiene esa visión absolutamente frívola y cruel del mundo de la música y en el mundo de la música hay gente súper trabajadora, constante y talentosa que da su pasión por la música y es muy difícil rentabilizarlo. Mientras a nivel institucional se siga viendo así, no tenemos remedio.

¿Qué te parece que U2 haya regalado su disco en iTunes?

Me parece que se han debido llevar un pastón. Entonces, no sé si es tal regalo. Me parece que a los artistas pequeños no les hace ningún favor lo que ha hecho U2, porque tú ahora con qué cara dices 'mi trabajo vale 13 euros, porque me he gastado 20.000 euros en la producción de este disco y tengo que comer'. Entonces: U2, queridos, si regaláis vuestro disco, ¿los demás que hacemos, si no tenemos los millones que os ha dado iTunes? Por otro lado, estoy a favor de las nuevas formas de distribución de la música, pero creo que siempre tienen que tener un punto legal.