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Aunque suele ser habitual que Kaney West realice alguna excentricidad en sus actuaciones, durante su último concierto se le fue de las manos. En la actuación de Sidney, el cantante pidió a todos los asistentes que se levantasen para una canción especial. Eso sí, antes de nada, advirtió que todos debían estar de pie, salvo que tuviesen una acreditación especial de discapacitados.

Esperó durante unos instantes y comenzó a sonar “The Good Life”, pero para sorpresa de sus fans la música se paró. Kanye West, indignado, pidió a dos personas que se levantasen. Una de ellas le enseño una muleta y se ganó su beneplácito. Sin embargo, su compañero no tuvo tanta suerte. Se encontraba en silla de ruedas y recibió una gran reprimenda del cantante. El resto de fans intentó explicarle la situación, pero el concierto no prosiguió hasta que un miembro de seguridad comprobó que no estaba mintiendo.