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Dividida en dos partes, esta nueva obra rompe con ideas preconcebidas para separarse a si misma en dos hemisferios. El primer segmento de 'Palosanto' es sorprendente, el sonido se refina, se vuelve aséptico mientras desborda alma, Bunbury mezcla calidez y frialdad como herramientas para crear un nuevo espacio lleno de sentimiento. La producción está medida, las canciones pulidas y Bunbury suena resplandecientemente luminoso por primera vez en su carrera, incluso los claroscuros ceden a la luz. Sin duda, estamos ante la etapa más vitalista del músico, con letras que incitan a la reinvención, al renacimiento y a la plenitud, también al cambio, a la provocación desde la más inmediata actualidad. Entre el vanguardismo, la valentía y la excitación se filtran la reconocible voz de su autor y sus clásicas melodías vocales.

Desde el comienzo, 'Despierta' proyecta la música desde la tierra hasta el cosmos, 'Más alto que nosotros sólo el cielo' y la exótica 'Los inmortales' logran una perfecta mezcla entre poesía y rítmica con vehemente épica, 'Salvavidas' acoge fornidos coros góspel, toda una sorpresa a la que se une una sección de cuerda protagonista en las exquisitas  'Prisioneros' y 'El cambio y la celebración', esta última sazonada con distinguidos detalles electrónicos. Aún hay más, Bunbury se muestra más políticamente combativo -e incluso agresivo- que nunca con la latinizada 'Habrá una guerra en las calles' y en la espectacularmente rockera 'Destrucción masiva'.

La segunda parte de 'Palosanto' no abandona la lujosa producción ni la finura, pero propone a un Bunbury más reconocible, igualmente exultante pero también más íntimo en sus reflexiones. 'Hijo de Cortés' y 'Mar de dudas' traen de vuelta la fusión panamericana de antaño, 'Miento cuando digo que lo siento' se desenvuelve en la familiar taciturnidad sin dejar de lado coros negros y firmes cuerdas. Si no fuera por su refinado sonido y carácter, las hermosas 'Nostalgias imperiales', 'Plano secuencia' y 'Causalidades' -con toque Beatle- podrían haber formado parte de cualquiera de sus últimos y aclamados álbumes. Sin embargo, es su filosofía lo que las diferencia de cualquier encarnación pasada. Y es que ahora se mira hacia adelante con más ganas que nunca, reflexionando sobre un mundo que podría revolucionarse partiendo de la revolución personal.

El punto final llega de la mano de 'Todo', una ranchera existencial que emociona hasta la extenuación. 'Palosanto' condensa una nobleza espiritual a la que sólo se puede llegar tras años de camino recorrido, siendo sinónimo de la madurez de un músico cada vez más consciente de las cosas que importan y de las que no.