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Miley Cyrus quiere hacerse notar. Quiere dejar de ser la cándida Hannah Montana que Disney lanzó a la fama y dejar claro que a sus 20 años ya es una mujer. Más aún: quiere “hacer historia”.

Con esa intención, la de hacer historia, se subió al escenario en la tan mentada la gala de los MTV Video Music Awards junto a Robin Thicke. Y a pesar de la cola que trajo el baile, ella está más que orgullosa, oiga. Lo dice en el documental 'Miley: The Movement', que emitirá mañana 2 de octubre la MTV: “Siempre vas a hacer que la gente hable, haz que hablen dos semanas y no dos segundos”, espeta. 

No satisfecha con eso (y con desnudarse cada vez que tiene oportunidad, y si no véase la galería adjunta), confiesa a la revista 'Rolling Stone' que le gustan la marihuana y el MDMA… Pues nada, 'tira millas'.

¿Exceso de naturalidad o montaje?

Con Miley no hay término medio: o la odias o la idolatras. La cuestión es si seguirá levantando las mismas pasiones dentro de, pongamos, 10 ó 15 años. Expertos a los que no les queda otra que vivir del periodismo tienen opiniones encontradas al respecto. Y así surge el debate.

Susana Molina, editora de moda, lo tiene clarísimo: la de Miley no es la actitud. “Cuando vemos una imagen de una it girl queremos copiar su look, tener su estilo y llevar las ultimas tendencias”, explica Molina. “No creo que Miley Cyrus sea una it girl: a nadie le importa lo que lleva, especialmente si va medio desnuda. Nadie quiere copiar su estilo. En todo caso, desearan su cuerpo fruto de horas y horas de gimnasio. Más que marcar tendencia prefiere provocar”, añade. Y para muestra, un botón: “Lady Gaga en cambió consiguió ambas: marcar tendencia y provocar”, concluye la experta en moda.

En lo que a su música se refiere, la prensa le da una oportunidad… siempre y cuando recupere las formas. Esto es: “We Can't Stop' es buena canción”, sostiene Javier Herrero, de la agencia EFE. A lo que añade: “Ella es una niña deseando mostrar que no lo es, pero muy falta de imaginación; es el producto de la generación 'Jersey Shore' y confunde el tocino con el sex-appeal“.

Como Herrero, David Gallardo, de la agencia Europa Press, colaborador de la revista 'Rolling Stone' y responsable de 'Mercadeo Pop', afirma: “Miley Cyrus pertenece a ese desorientado grupo de estrellas que luchan desesperadamente por dejar atrás su imagen de icono infantil quemando todos los puentes a su paso”.

En su opinión, “con unas carreras en las que la música es solo una parte más del negocio, se aferran a la provocación fácil, algo siempre fascinante para el público juvenil, y profundamente melifluo para los anonadados progenitores, incapaces de encontrarle los tres pies al gato”.

“Es presa consciente y orgullosa de esa forma de promocionar discos a fuerza de malos comentarios”, remata Herrero.

Para Lino Portela, periodista (sobre todo) musical y conductor de 'Portela de Noche' en la radio on line Gladys Palmera, “es una cantante que todavía se está haciendo”.

Eso es motivo más que suficiente, según Portela, para que resulte “absurdo criticarla por ser una artista que se sirva de la provocación para hacerse notar. ¿Es que Mick Jagger no utilizó el reclamo sexual con los Stones? ¿Madonna tampoco? Le queda mucho por demostrar, pero tiene pinta de que vamos a estar hablando de ella dentro de 20 años. Y eso es buena señal para una estrella”.

En la misma línea se pronuncia Fernando Bernal, plumilla especializado en cine y responsable del blog 'Entrada libre': “Tiene claro cómo explotar el producto que vende… cambio de imagen, declaraciones sobre drogas que tienen más impacto que sus canciones (aunque ahora creo que ha conseguido un número 1 en EEUU)… Puro marketing del siglo XXI”, sentencia Bernal. Y, ya puestos, nos da ideas: “La propongo desde ya para una secuela de 'Spring Breakers'. Que trabaje con Harmony Korine si quiere ser una chica mala de verdad”.

Finalmente, Javier Sánchez, periodista de todo (co fundador de Gastronomistas.com, colaborador en la desaparecida 'On Madrid' y actualmente redactor de tendencias en Yahoo), opina que “provocar vende y ella lo necesita” y concluye: “Ha metido en un remix cosas underground, poses rihanneras y bizarradas para salir adelante que ya veremos lo que da de sí”.

En cualquier caso, será el tiempo el que le de o le quite la razón. Por el momento, cierto es que se ha hecho con un número 1 en EE.UU., como bien apunta Bernal, con 'Wrecking Ball' y además ha conseguido que algunas de las mejores plumas del panorama actual se enzarcen en un debate por ella. Para 'empezar', ni tan mal.Y tú, ¿qué opinas?