Quantcast

Renault celebra el cuarto de siglo de su ‘español’ Mégane

Renault celebra este viernes los 25 años desde el lanzamiento de la línea Mégane, que en 1995 sustituyó “al noble y fiable” Renault 19, hasta convertirse en “la referencia de varias generaciones de españoles” y “una joya de la fabricación ‘made in Spain'”.

Todo ello, tal y como reivindica la compañía automovilística francesa, por su diseño, sus modelos adaptados a las necesidades de las distintas clientelas, y una “democratización”, asegura, de prestaciones, “ofreciendo desde el primer nivel equipamientos básicos como los de la seguridad”.

El Mégane conserva el hito de ser la gama más vendida de la historia del automóvil en España en un año natural, 2004, con más de 117.000 unidades comercializadas, considerándolo Renault “un pilar” de su producción en España, con más de 5 millones de unidades fabricadas en la factoría de Palencia con destino a todo el mundo, a lo largo de sus cuatro generaciones.

Aprovechando el legado del Renault 19, la firma francesa reconoce que para alcanzar el éxito con su sucesor tuvo que “aprender a diseñar y fabricar más barato los elementos que conforman la base de un vehículo”, llegando incluso a enviar una misión de observación a Volvo y su fábrica que compartía en Países Bajos con Mitsubishi, así como a Japón, para comprobar cómo su precio de coste era un 30% menor.

Para comprenderlo, Renault alquiló un Mitsubishi Colt, el equivalente al Renault, para concluir que si la competitividad no procedía de su concepción, había que buscarla en las compras y la producción con, además, un yen infravalorado.

En este contexto, se impuso la idea de crear una auténtica familia Mégane, incluido un monovolumen inédito en este segmento, aunque con un presupuesto limitado, y “poner el dinero en aquello que el cliente viese”. Mégane heredó íntegramente del R-19 su bloque delantero, además de los motores diésel del segmento F y los motores de gasolina del segmento E.

En cuanto al diseño, cada carrocería tenía su propio diseñador, pero para que los seis modelos tuvieran un aire de familia, se optó por la temática gráfica de la elipse que aportaría una unidad contundente al flanco de los seis modelos, cada uno de ellos con proporciones muy diferentes.

En el momento de su lanzamiento en 1995, las versiones berlina y coupé fueron, sin embargo, criticadas en un artículo de la revista ‘Auto Plus’, generalizándose como respuesta el tren trasero de cuatro barras. Hasta entonces, estaba reservado a las motorizaciones más potentes de la gama.

El ‘coupé’ tiró de toda la gama hacia arriba, pero el verdadero catalizador de las ventas de la familia llegaría en 1996 con el monovolumen, y la cadencia de producción de 600 unidades al día se cuadruplicó hasta llegar a las 2.200 unidades.

Comentarios de Facebook