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En 1969, se presentaba el SEAT 1430, un modelo que destacó por su motor de 1.438 cm3 , de larga tradición y probada eficacia, y desde entonces hasta nuestros días han pasado 50 años. Sin embargo, el motor de 1.438 cm3 guarda increíbles similitudes con uno de los motores más avanzados del momento: el 1.5 TSI de 150 CV. La evolución es enorme, pero además, son motores que se han implementado en numerosos modelos de diferente naturaleza. Para poder aceptar esa diversidad de comportamientos, precisa de una serie de virtudes que no todos cumplen: versatilidad, dureza, sobriedad y equilibrio. El motor 1430, se empleó en hasta 8 modelos diferentes y, el nuevo 1.5 TSI 150 CV, lo hace en los Arona, León, Ateca y Tarraco.

En este sentido, cuando hoy en día se desarrolla un nuevo motor, el objetivo es que se utilice en diferentes modelos. Los automóviles cambian, se introducen novedades en aspectos tan importantes como la seguridad, el confort, el ahorro energético, las prestaciones… pero algunos motores, gracias precisamente a esa versatilidad de la que hablamos, permanecen. El 1.5 TSI es un claro ejemplo en la actualidad, al igual que el 1430 lo fue en los ’70 y ’80. Asimismo, el SEAT 1430 y la actual gama León guardan muchas similitudes entre sí; tanto por concepto de vehículo como por el cliente al que se dirige.

El motor no es todo para un automóvil, pero sí lo más importante: el corazón, la fuente de movimiento. Un automóvil es, sobre todo, un conjunto de elementos interdependientes y armónicos encaminados a un objetivo común: la movilidad. Por eso, igual de importante resulta el chasis, la suspensión, la transmisión, la dirección o los frenos, que el motor. Así, dos automóviles dotados de igual motorización pero de características y objetivos distintos, resultan en la práctica completamente diferentes.