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Adela Úcar y Federico Aguado son los protagonistas de un cortometraje dirigido por César Ríos y producido por Norauto, Fundación AVATA, de Ayuda al Accidentado y AEOL, empresa de  Formación, Seguridad y Educación Vial, que trata de mostrar las terribles consecuencias que puede tener usar el móvil para conductores y peatones. La propia Adela Úcar, actriz y periodista, ha sido la encargada de dirigir la presentación del corto, que ha concluido con la celebración de una charla-coloquio sobre este importante factor de riesgo.

El protagonista sueña con no haber enviado nunca ese mensaje de voz. Un mensaje de voz con la excusa de ‘una cosa más’ que tira por tierra los sueños de una pareja y que es un claro ejemplo de lo que puede suponer utilizar el teléfono móvil mientras se conduce e incluso mientras se camina por vía urbana. Su título es ‘Una cosa más’ que por el móvil, cuando se está conduciendo, puede cambiar la vida del conductor para siempre. El objetivo de este cortometraje es concienciar a conductores y peatones de que la distracción  de hablar por el móvil puede tener consecuencias funestas.

Tanto es así que, la distracción aparece como factor concurrente en 3 de cada 10 accidentes mortales y el uso del teléfono móvil se encuentra entre las primeras causas, y María Lidón Lozano, subdirectora de Formación y Educación Vial de la Dirección General de Tráfico, durante esta presentación ha imndicado que, “cada año fallecen al menos 500 personas en accidentes de tráfico en los que la distracción está presente. Entre las distracciones más frecuentes se encuentra el uso del móvil. Hay que tener en cuenta que su uso e incidencia es mucho mayor, ya que en la mayoría de los casos es necesario que un agente de tráfico visualice la infracción, un hecho que se está solventando con la puesta en marcha de las cámaras de uso de cinturón de seguridad, donde también se puede ver y denunciar a los que van usando el móvil, lo que también hará que se incremente el número de denuncias”.

La historia de los protagonistas del vídeo, Antonio Jesús y María, saca a la luz una situación cotidiana que nos puede ocurrir a cualquiera. Simón Valín, Director General de Norauto España, ha hecho hincapié en que “solamente a 2 de cada 10 conductores les han dicho alguna vez cuando conducían que dejaran de utilizar el móvil. El corto refleja perfectamente que la concienciación y el comportamiento responsable debe estar en las tres partes: en el conductor del vehículo, en el peatón, y en ese tercero que contacta deliberadamente con alguien que sabe que está en carretera”. Igualmente, ha recordado que “a una velocidad de 120 km/h podemos recorrer aproximadamente 80 metros, una distancia que se realiza sin percibir lo que ocurre alrededor”.

Solamente durante el año 2018 se realizaron 104.000 denuncias por hacer uso del móvil durante la conducción. Actualmente la Ley de Seguridad Vial considera infracción grave conducir utilizando manualmente dispositivos como el teléfono móvil, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación. Se trata de una sanción administrativa de 200 euros y la pérdida de trespuntos. Sin embargo, tal y como ha reconocido Lidón Lozano, uno de los grandes objetivos de la Dirección General de Tráfico es precisamente endurecer esta sanción.

Julio Aparicio, director de AEOL, ha reconocido que muchos alumnos les comentan que los riesgos de hablar por el móvil son similares a los que asumes cuando hablas con tu copiloto. Sin embargo, asegura que esto no es cierto: “Cuando estamos hablando con alguien que no vemos, estamos poniendo mucha más atención en la conversación para compensar la falta de información no verbal”. De hecho, ha afirmado que “en el tráfico los accidentes ocurren con poca frecuencia en relación a las veces que cometemos imprudencias y, cuando éstos ocurren, por desgracia, suele ser tarde para rectificar. Por eso es fundamental concienciar continuamente sobre los riesgos de las distracciones al volante para prevenir las conductas de riesgo, sin tener que llegar a aprender de nuestras experiencias. Esto, solo se puede conseguir de dos formas:  con la obligación de realizar cursos de concienciación (sobre los cuales sabemos que la DGT ya está trabajando) y a través de la actualización constante de los conductores, ya sea a través de las empresas o de forma obligatoria al resto de conductores”.

En la Fundación AVATA conocen al detalle las consecuencias que tienen los accidentes de tráfico, ya que su trabajo consiste en prestar atención a las víctimas, asesorándolas a ellas y sus familiares  sobre los pasos a seguir en un momento crítico en sus vidas, pero también, durante el proceso de recuperación que en ocasiones se prolonga durante años. “Al shock del propio accidente se suma en ocasiones un largo y doloroso proceso sanitario y rehabilitador, y tras él, las secuelas tanto físicas como psíquicas. En el caso de los familiares y amigos se enfrentan al escenario más terrible, la pérdida de un ser querido, con el daño psicológico que ello conlleva o en el caso de lesiones graves enfrentarse a un amargo proceso”, ha apuntado Manuel Palazuelo Sánchez, director general de Fundación AVATA.

Palazuelo ha hecho hincapié en que el corto muestra cómo la vida de los protagonistas se ve truncada “por algo en apariencia tan trivial y cotidiano como atender un mensaje al volante, una actitud que a fuerza de repetirse se ha normalizado sin tener en cuenta que puede ser el segundo más caro de nuestra vida”, afirma.

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