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Si estás pensando en adquirir un coche segunda mano, es muy probable que estés valorando hacerlo en el mercado de segunda mano. Aquí se pueden encontrar buenas oportunidades a un precio competitivo. Pero también hay que tener en cuenta que tiene sus riesgos hacerse con un coche de ocasión. En la mayoría de casos desconocemos el trato que ha recibido el vehículo, por eso es importante seguir una serie de pautas antes de proceder a la compra.

Prioridades e información 

Lo primero que hay que tener claro son nuestras propias necesidades. Teniendo claro el tipo de vehículo que se requiere es fácil simplificar la búsqueda. Para eso conviene hacerse algunas preguntas del tipo: ¿hago muchos kilómetros por carretera?, ¿necesito mucho espacio?, ¿saldré por el campo?… Eso ayudará a cerrar el cerco por lo menos en términos del combustible deseado (gasolina, diésel, hibrido…) o del segmento del vehículo (utilitario, compacto, SUV…).

Para ello es importante contar con la máxima información que se pueda. Internet es un lugar ideal para consultar todos los detalles del coche que te interesa. También hay que saber de antemano las ventajas y los inconvenientes de comprar el coche de segunda mano a un particular o a un profesional. En el primer caso puede ser algo más barato, pero en el segundo siempre habrá mayores garantías.

Inspeccionar el vehículo

Una vez hayamos seleccionado algunos posibles candidatos para la compra, es más que recomendable verlos en persona. No hace falta ser un profesional para hacer una inspección, solamente fijarse en los detalles y tener ojo crítico. En el exterior hay que estar atentos a detalles como que los faros tengan el mismo estado, las puertas cierren correctamente, que la pintura sea uniforme o que no haya soldaduras adicionales. En caso contario el coche podría haber sufrido un accidente considerable.

En el interior conviene comprobar que todos los mandos y los testigos luminosos funcionan correctamente. También que los plásticos están donde deben (puede haber el desgaste típico por el paso del tiempo) y que no haya olores extraños. Los fallos mecánicos son difíciles de detectar a simple vista, por lo tanto es recomendable informarse sobre aquellos seguros que cubren fallos mecánicos en coches de segunda mano. 

En todo caso, siempre que haya posibilidad es recomendable probar personalmente el coche. Haciendo un pequeño recorrido por ciudad y carretera es más fácil verificar el estado del motor, de la transmisión, los frenos o los amortiguadores. También hay que estar atentos a aquellos sonidos que se salgan de lo común.

Documentación en regla

Cuando se va a comprar un coche de segunda mano hay que comprobar que el vendedor cuenta con toda la documentación necesaria. Prestar atención a que la matrícula y el número de bastidor coinciden con lo que pone en los papeles. Llegados a este punto puede ser interesante pedir un Informe DGT para completar la información del coche y comprobar que no tiene cargas. 

También evitará, en cierta medida, que seamos engañados con el número de kilómetros que tiene dicho vehículo, pues aparece el dato de las últimas ITV. Hay que tener especial atención en el caso de que se quiera comprar el coche en el extranjero. En todo caso, siempre conviene tener una buena relación con el vendedor y hacerle preguntas acerca del uso y experiencia con dicho coche.