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CARPINTERO: 1. m. y f. Persona que por oficio trabaja y labra madera, ordinariamente común.
EBANISTA: 1. com. Persona que tiene por oficio trabajar en ébano y otras maderas finas. Persona que hace muebles.

La verdad es que tampoco aclara mucho. A mí por lo menos me hace surgir más preguntas; ¿todos los ebanistas son carpinteros?, ¿Hay carpinteros ebanistas?, ¿puede un carpintero hacer muebles?, ¿Cuantos ebanistas han trabajado alguna vez con ébano en su vida?…

EL CARPINTERO DE TODA LA VIDA: Ssang Yong Rexton W. 200e-Xdi 4X4 Limited.

“Rogelio” lleva muchos años en el oficio, no se le caen los anillos por reconocer que todo lo que sabe lo aprendió de su padre que a su vez lo hizo de su abuelo. Tres generaciones de la famillia llevan trabajando la madera como se ha hecho toda la vida, no tiene muchas herramientas, pero la escofina, la gubia y el guillame los usa con maestría. Recientemente se ha comprado una fresadora, ya que usar el cepillo y el berbiquí se le hacía muy pesado.

El “Rexton” lleva en el mercado también tres generaciones, y siempre ha sido un todo terreno tradicional. Con su chasis de largueros y travesaños, Su mecánica es la típica, lo que pasa que antes llevaba un motor de cinco cilindros de origen Mercedes-Benz pero recientemente lo ha cambiado por un 4 cilindros 2.0 de fabricación propia, más moderno, rápido y respetuoso con el medio ambiente.
A Rogelio siempre le ha gustado trabajar en el campo. Los grandes portalones de las casonas, las contraventanas, los balaustres. Nadie como él es capaz de hacer una cola de milano o una caja y espiga. Cuanto más grande la pieza, mejor.

Al Rexton también le gusta el campo, con un chasis que no permite flexión pero sí torsión no hay irregularidad que no supere, y con la reductora y el control de pendientes podrás salir de cualquier atolladero. Cuanto más pronunciado el terreno, mejor.

Tanto le gusta el campo a Rogelio que raramente lo verás bajar a la ciudad, para alguna compra quizás, de vez en cuando visita alguna gran superficie o alguna feria, pero va a tiro hecho. En verano lleva a sus nietos al centro (a los 6), pero al poco está deseando estar de vuelta en su taller, con sus cosas, las que realmente hace bien.

En esos desplazamientos, Rogelio va en su Rexton. Que sea carpintero no quiere decir que no le guste la buena vida, Tantos años de trabajo le han dejado en una posición como para poder gastarse 28.950 € en un coche, pero no se puede decir que haga ostentación de ello.

Le gusta el tacto de unos buenos asientos de cuero, no sale de casa sin configurar el navegador, y adora esa sensación de tranquilidad que le da el poder confiar en su coche.
En el fondo son muy parecidos, Rogelio y su Rexton. Ambos saben lo que hacen y lo hacen con sinceridad y eficiencia.

EL EBANISTA: SUBARU FORESTER. 2.0 BOXER DIESEL 6mt. Executive.

Federico es ebanista de vocación. Realmente en lo suyo es un pionero; ha estudiado, de eso no hay duda. Se ha formado en los mejores talleres de Artes y Oficios del mundo, fiel seguidor de la Bauhaus por su relación entre el mueble y la arquitectura, muy influenciado por la estética oriental y a la vez enamorado de la tecnología, fue el primero entre toda su competencia en usar máquinas de corte por ordenador y hasta tiene una cabina de pintura en su taller. Aunque más que taller parece un laboratorio.

El Forester también es un pionero. No en vano hay quien dice que fue el primer SUV tal y como los entendemos hoy. Bebe de la herencia 4×4 de rallies de Subaru. Tecnológicamente se sitúa por encima de la competencia, con su tracción S-AWD Simétrica, su motor bóxer diésel centrado en el vano motor y el VDC (Control Electrónico de Estabilidad) , su comportamiento, más que el de un SUV, parece el de un familiar.
Ser un reputado diseñador de muebles no implica ser un ermitaño. A Federico le encanta la vida social, ir al gimnasio, y viajar. Se dice que parte de su genio creativo lo ha adquirido durante sus largos viajes. Trabajando, es metódico, casi quirúrgico. Para crear sus muebles realiza miles de planos, usa los mejores materiales y los trabaja hasta llegar casi a su límite mecánico, cada perno, cada anclaje, cada superficie, es exactamente como él la ha proyectado. Limpia y minimalista.

No es extraño que su coche sea un Subaru Forester. Un coche que no desentona en la zona más moderna de la ciudad, que es donde tiene su tienda de diseño, pero que tampoco se queja cuando va a al norte a buscar esas piezas de madera tan concretas que necesita para construir sus muebles. O cuando se desplaza a las serrerías con el maletero hasta los topes de planos y muestras mecanizadas. Buena capacidad interior (505l.), acabados dignos, y si no te llega el Boxer Diésel de 150 cv. siempre puedes recurrir al 2.0 turbo de 241 cv. 

Ambos han recibidos premios, Federico expondrá pronto en el MOMA, vende sus diseños a tiendas exclusivas y acaba de firmar un contrato millonario con Vitra para la fabricación de sus mejores productos. Por su parte, en el currículum de su Forester está poblado con el premio ” MOTOR TREND's 2014 Sport/Utility of the Year”, el ” TOP SAFETY PICK+” de la IIHS americana por su seguridad, o el “Good Design Award 2013” de la Japan Industrial Design Promotion por su versatilidad, simplicidad y equilibrio.

¿Todo ese reconocimiento por 33.500 €? Si apenas alcanza para comprar 4 butacas Lounge Chair and Ottoman de Richard Eames. Lo dicho Minimalista.
¿Carpintero o Ebanista? ¿Quién amuebla tu cabeza?

Carpintero o ebanista, chasis de largueros y travesaños o monocasco, eficiencia coreana o precisión japonesa, … Todoterreno o Todocamino.

Vale que a igualdad de potencia hay casi 5.000 € de diferencia a favor del Rexton, también hay 175 litros más de maletero y además la ventaja de contar con reductora y de 7 plazas.
Pero también hay 2 l. menos de consumo a los 100 km. para el Forester, un diseño interior más fresco y mejores prestaciones al pesar 500 kg menos.

Estos dos modelos son tan diferentes, incluso desde su concepción, que parece increíble que puedas hacer con ellso casi lo mismo como viajar, salir al campo, usarlo como coche familiar, o simplemente salir a dar un paseo con los críos y las bicis.

Pero a la vez son tan similares, que no te extrañe si la gente los confunde por la calle. Al final, como os decíamos al principio, no hay pelea entre ellos, sólo en tu cabeza. Porque una vez más, no hay coche malo, sino comprador equivocado.