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RTVE / Informe Semanal

Una columna de humo negro anticipó la tragedia una calurosa tarde de verano de 1975. El pajar del cortijo de ‘Los Galindos’, a pocos kilómetros de Sevilla, se consumía por las llamas. Alterado por el fuego, Antonio Fenet, un peón del campo, dio aviso a la Guardia Civil.

Lo que los agentes encontraron en ‘Los Galindos’ forma parte de la crónica negra de nuestro país. Un crimen, quizás perfecto, que dejó muchas tumbas y ningún culpable. Un asesinato sin resolver del que se cumplen 44 años.

El 22 de julio de 1975, dos guardias civiles se personaron en ‘Los Galindos’, un cortijo propiedad de los marqueses de Grañina, en el municipio de Paradas, después de que uno de los trabajadores denunciara un incendio que se había originado en un cobertizo contiguo a la casa principal.

Granero donde se inició el fuego / RTVE

Mientras acudían al foco de las llamas, los agentes se percataron de la presencia de un reguero de sangre en el suelo que se perdía detrás de la puerta de la casa de Manuel Zapata, capataz del cortijo.

Rastros de sangre encontrados en el lugar de los hechos / Guardia Civil
Rastros de sangre encontrados en el lugar de los hechos / Guardia Civil

La entrada estaba cerrada con un candado y tuvo que ser forzada. En el interior de una de las habitaciones se encontró, entre dos camas, el cuerpo sin vida de Juana Martínez, oscense de 53 años y esposa de Zapata.

El Caso

La víctima tenía el rostro deformado como consecuencia de los golpes infligidos con un una pieza de matal. En ese momento se avisó a los forenses.

Las llamas ardían en el cobertizo mientras los trabajadores las combatían a golpe de manta. El fuerte olor a gasoil que se desprendía hizo pensar que el fuego había sido provocado.

Croquis Finca / Programa ‘LOS GALINDOS”, EL HORROR Y LA MEMORIA’ de Canal Sur

El hijo del forense, quien había acompañado a su padre hasta el lugar de los hechos, alertó de la presencia de dos cuerpos más entre las llamas. Gracias a su intervención, se rescataron los cadáveres de José González, mecánico de 27 años, y el de su mujer, Asunción Peralta, de 34 y embarazada de seis meses. Entre los dos cadáveres había un bidón de gasolina.

Asunción Peralta, José González

Por la noche, al seguir un nuevo rastro de sangre se descubrió el cadáver del tractorista  Ramón Parrilla, de 40 años y vecino de Paradas, fallecido como consecuencia de varios disparos de escopeta en el camino de entrada a la finca. Todos, salvo Asunción Peralta, eran trabajadores de ‘Los Galindos’.

Ramón Parrilla González,

Sin embargo no se encontró ni rastro de Zapata quien, momentos antes de originarse las llamas, había ordenado a los trabajadores ir a realizar sus tareas a una parte alejada del cortijo, tal y como indicaron éstos a la Guardia Civil. Se convirtió en el primer sospechoso.

Manuel Zapata /El Caso, edición de 1975

El marqués, Gonzalo Fernández de Córdoba, un exalto mando del Ejército Español, regresó de Málaga donde se encontraba por motivos familiares.

Gonzalo Fernández de Córdoba

Tras ver como se estaban llevando a cabo las investigaciones, los vecinos del pueblo acudían al cortijo para presenciar los cadáveres y deambulaban por la finca sin ningún control, incluso alteraron de sitio de sitio varios objetos en el lugar de los crímenes, Fernández de Córdoba protestó enérgicamente y decidió permanecer en la casa en presencia de la Guardia Civil.

Se sabe que durante los interrogatorios, los agentes preguntaban de pie y cuadrados, y el marqués respondía sentado desde su sillón. Quedó libre de toda sospecha.

Extracto del sumario del caso.

La Benemérita se instaló en ‘Los Galindos’ hasta el 24 de julio. Tres días después de los asesinatos, en la mañana del día 25, un perro encontró el cuerpo del capataz semioculto detrás de la casa. Manuel Zapata, de 50 años, se convertía en la polémica quinta víctima del crimen.

Cuerpo de Manuel Zapata / Guardia Civil

La aparición de Zapata generó mucha controversia. Muchos aseguraron que su cadáver  fue colocado después de los asesinatos. Un cabo comandante de la Guardia Civil confesó que el cuerpo no estaba allí, ya que él mismo había orinado en esa zona y no había visto nada. Posteriormente, la segunda autopsia que se realizó a los fallecidos se reveló que éste había sido la primera víctima y que su cuerpo nunca fue movido.

ABC, julio de 1975

Con el capataz fallecido no había sospechoso. Comenzó a barajarse la hipótesis de un crimen pasional que apuntaba a José González, el mecánico, como principal autor de los hechos.

José González

Al parecer, la relación entre González y Zapata no era buena. Se rumoreaba que el hijo que esperabba su mujer no era suyo sino del capataz, por lo que podría haber actuado motivado por la venganza.

Croquis Finca / Programa ‘LOS GALINDOS”, EL HORROR Y LA MEMORIA’ de Canal Sur

Tras 20 días de investigación se concluyó que:

José González se encontraba en la finca trabajando en un tractor cuando inició una discusión con Manuel Zapata, el capataz, al que dio muerte golpeándole con un objeto contundente y remató clavándole un rastrillo en la espada. Ocultó su cadáver detrás de la casa.

Reconstrucción Informe Frontela

Posteriormente, se dirigió al domicilio de su víctima donde encontró a Juana Martínez, a la que también mató a golpes con el mismo objeto y arrastró hasta su habitación.

Reconstrucción Informe Frontela
Habitación donde fue encontrada Juana Martínez. El arma del crimen fue colocada sobre la cama para lograr una mejor fotografía.

La tercera víctima, según la versión policial, fue Ramón Parrilla, testigo indiscreto de la tragedia y a quien Gonzalez, siempre de acuerdo con el primer informe, mató a balazos cuando huía del lugar de los hechos por el camino de arena de entrada a la finca.

Camino de entrada a Los Galindos

González condujo hasta Paradas y recogió a su mujer, Asunción Peralta, con la excusa de que acudiera al cortijo porque a Juana le había pasado algo. Cuando llegaron y Asunción vio lo sucedido, se inició una discusión que se zanjó cuando González acabó con su vida.

Tras dar muerte a Martínez, el principal sospechoso se dispuso a quemar su cuerpo en el cobertizo de ‘Los Galindos’ con la mala suerte de que las llamas le alcanzaron y murió calcinado.

La versión oficial seguía planteando muchas dudas, pero esta fue la que se dio a conocer sobre lo sucedido en el cortijo. Poca gente creía en la culpabilidad del mecánico, incluso el marqués apareció en la Televisión pública defendiendo su inocencia.

La cinco víctimas. De izquierda a derecha: Asunción Peralta, José González, Manuel Zapata, Ramón Parrilla y Juana Martínez

Se llegaron a barajar diferentes hipótesis, sobre el tráfico de drogas, una trama militar, o la venta de grano en el mercado negro, todas ellas acabaron cayendo en el olvido.

“Aquí mataron a cinco”. Pintada que apareció impresa en la entrada del cortijo.

Gracias a la presión de la familia del acusado, quienes se empeñaron en limpiar su nombre, en 1983 el caso se reabrió y se ordenó la exhumación de los cadáveres para practicarles una segunda autopsia. Los resultados fueron sorprendentes.

Restos / informe Frontela

El famoso forense, Luis Frontela, se hizo cargo del análisis, que indicó que González fue otra víctima y no el asesino.

http://www.luisfrontela.es/

El nuevo dictamen coincidía en casi todo con el inicial, salvo en la muerte del mecánico y su mujer. La autopsia reveló que las extremidades superiores e inferiores de ambos cuerpos habían sido amputadas. Posteriormente los dos fueron arrojados al fuego. 

Informe Frontela

También quedó demostrado que los responsables de la tragedia fueron al menos dos personas. La intención de los criminales fue hacer creer que el González y su mujer fueron los culpables.

La sombra regresó al caso hasta que finalmente los delitos allí cometidos prescribieron en el año 1995.

Nadie fue y será juzgado por el quíntuple crimen cometido en ‘Los Galindos’.