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Seis años ya de la entrada en prisión de Isabel Pantoja

Ya pasan seis años de aquel ingreso en prisión que no pensamos nunca que ocurriese. Seis años desde que Isabel Pantoja ingresara en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) por blanqueo de capitales. Una imagen con la que nos levantamos aquel 21 de noviembre de 2014 y que nunca podremos borrar de nuestra mente.

Isabel Pantoja salió de Cantora de madrugada, de hecho, todavía no había amanecido y llegaba a prisión cerca de las 08:00 de la mañana con el rostro completamente serio, pelo recogido con una de sus típicas coletas y sus inseparables gafas de sol que ocultaban el rostro de la cantante destruida. Uno de los momentos más dolorosos para la tonadillera que ni si quiera ha superado seis años después, ya que para ella es impensable pronunciar la palabra ‘cárcel’.

La reina de la copla se dejaba ver en el asiento trasero del coche, junto con su hermano Agustín Pantoja de copiloto y el chofer conduciendo. Unas imágenes devastadoras que nunca pudimos imaginar y que hoy, seis años después, vuelven a nuestra mente. Con un abrigo negro largo y unas botas del mismo color veíamos a la tonadillera, de espaldas, acompañada por dos funcionarias entrar en prisión.

Fueron muchas las veces que la cantante salió de ella con su inseparable hermano Agustín Pantoja cuando ya le concedieron el tercer grado. Entonces, el rostro de la cantante era distinto porque se cuidaba la imagen para que las cámaras que se encontraban en las inmediaciones cogieran la mejor imagen. Maquillada, con conjuntos de color, saludaba a los fans que le mostraban su apoyo en la puerta de la prisión y mostraba una tímida sonrisa.

Hoy, seis años después, Isabel Pantoja sigue presa. Encerrada en Cantora a cal y canto, distanciada de su hijo Kiko Rivera, cuestionada por sus seguidores como madre y en peligro por los tejemanejes que pudo haber llevado a cabo con la herencia de Paquirri. Seis años en los que se ha recompuesto y ahora vuelve a sufrir más que aquel día, pero esta vez por el mayor amor de su vida, su hijo.

¿HA CONSEGUIDO LAVAR SU IMAGEN PÚBLICA?

Todo este culebrón, sin duda, no está ayudando a lavar una imagen pública que ya de por sí deteriorada. Y eso que después de ingresar en prisión Isabel Pantoja llevó a cabo una estrategia profesional para limpiarla. El escándalo de Marbella seguía estando en sus espaldas, en su sombra, pero sobre todo en su mirada, que se notaba perdida, al igual que su voz, que no ha vuelto a ser la misma desde que entró en prisión.

Tras la muerte de Paquirri, la tonadillera cantaba con el dolor de haber perdido al amor de su vida dejándole en sus brazos a un niño de seis meses… después de salir de prisión, empezó a cantar para recuperarse económicamente y para volver a sentir el calor del público. Esos admiradores que nunca la habían fallado se sintieron engañados emocionalmente por una señora que creían santa y no lo era.

Volvió a los escenarios, como bien decimos con la voz cambiada, porque casi dos años en prisión pasan factura a cualquiera y a Isabel Pantoja le pasaron factura en todos los sentidos. Cada vez más sola, ya no se rodeaba de los amigos de siempre y las puertas de Cantora se abrían con menos frecuencia. Pero volviendo a su voz, la cantante seguía -y sigue- teniendo una de las mejores voces de nuestro país, y eso es algo que la sigue llevando a las alturas cada vez que da un concierto.

Estuvo en Viña del mar dando un concierto que pone el vello de punto por la frialdad y la rectitud de la cantante, se sometió a varias operaciones físicas y… volvió a Telecinco por la puerta grande siendo concursante de Supervivientes, donde por supuesto, limpió su imagen.

La Pantoja consiguió hacer eso que siempre ha sabido hacer bien, llegar a su público. Nos emocionó, nos entretuvo y nos alegró cada vez que la veíamos sonreír y desde entonces, su imagen ha vuelto a ser la que era antes del caso Malaya. Pero ahora, un nuevo escándalo ha azotado su vida, su enfrentamiento con Kiko Rivera.

Ni la muerte de Paquirri, ni la entrada en prisión, ni todas las discusiones que ha tenido con su hija han sido experiencias tan demoledoras como esta. Su hijo le ha tachado de mala madre, de mala abuela, de llevarse lo que no es suyo y de no haber cumplido la voluntad de Paquirri. Eso duele más que cualquier crítica y ahora, Isabel Pantoja se enfrenta a la prisión de su vida.

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