lunes, 21 septiembre 2020 19:52

Marta López cumple una semana ‘desaparecida’

La misteriosa desaparición de nuestras pantallas la semana pasada de Carlota Corredera y los colaboradores titulares de “Sálvame” – como Antonio David Flores, Lydia Lozano o Gema López entre otros – unida a la ausencia de los presentadores de “Ya es mediodía”, Marc Calderó y Verónica Dulanto, activó todas las alarmas y desató todos los rumores. Mediaset había activado el protocolo de seguridad al notificarse un positivo por coronavirus entre sus empleados.

Rápidamente se hacía público que ese empleado era ni más ni menos que Marta López, rostro habitual en la parrilla de la cadena en los últimos meses. Y es que su presencia se intensificó notablemente en “Sálvame” y “Ya es mediodía” a raíz del “MerlosPlace” (imposible olvidar la traición de Alfonso Merlos a la que era su novia con la periodista Alexia Rivas).

Marta, que días antes había asistido a una fiesta privada en Marbella donde no llevó la mascarilla obligatoria ni mantuvo la distancia de seguridad con el resto de asistentes – entre los que se encontraba Makoke – fue despedida de modo fulminante por Mediaset. La cadena hacía público un comunicado en el que censuraba la actitud irresponsable de la colaboradora y anunciaba que a partir de ese momento prescindían de ella.

Esto fue el pasado jueves 20 de agosto y, parece mentira, pero ya ha pasado una semana desde uno de los peores días en la vida de Marta López. La colaboradora, que poco antes de conocerse su despido, compartía una foto en su cuenta de Instagram con un vestido negro – un presagio de lo que se avecinaba – está desaparecida desde entonces.

Efrén Reyero, con el que lleva saliendo 20 días, y del que no sabemos si también tiene coronavirus, le ha mostrado su apoyo públicamente. Por lo demás, silencio absoluto desde el entorno de la empresaria y ex colaboradora.

Diferentes fuentes aseguran que está pasando por uno de sus peores momentos y que, hundida, no puede dejar de llorar. Sin embargo, Marta prefiere, por el momento, seguir desaparecida y mantener un perfil bajo una semana después de su inesperado despido.