Compartir

Kiko Rivera continúa publicando sus memorias en la revista ‘Semana’ y en la edición de este miércoles ha confesado que lo peor de su vida no fue caer en el infierno de las drogas, sino ver a su madre en la cárcel: “Ver a mi madre a través de una reja me destrozó”.

El hijo de la tonadillera ha relatado en este nuevo episodio que el día antes de entrar en prisión Isabel no quiso decirles nada, algo que su hijo no entendió de primeras: “Con el tiempo entendí que no quiso que su último día en libertad fuera triste. Se despidió con una sonrisa de su gente, sin una lágrima. Con el tiempo la entendí”.

El hijo de la artista que ya había caído en las drogas cuando su madre fue al calabozo. Asegura que fueron dos años muy duros para su madre “se me hicieron eternos y fueron los más tristes de mi vida”.

Según sus declaraciones, desde la entrada en prisión de su madre por blanqueo de capitales, hasta que tuvieron el primer encuentro en la cárcel pasó un mes.

“Aunque ante ella fingía entereza, luego me desmoronaba. Yo salía completamente destrozado por dentro y al llegar a casa me metía en la cama y allí permanecía varios días. Prácticamente sin salir de la habitación, sin comer, sin querer hablar… Mi cabeza era un tormento’.

Sin embargo esa difícil etapa también le sirvió para sacar una enseñanza de cara a sus hijos: “La lección que me ha dado perder a mi madre por un tiempo y, por supuesto, mi recuperación tras desintoxicarme de las drogas me ha hecho cambiar mi manera de entender la paternidad”.