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La actriz y cantante estadounidense, Ariana Grande, se ha visto obligada a pedir perdón por unas fotografías que publicó el pasado jueves en su cuenta de Instagram.

Ese mismo día, la diva revelaba que había sufrido un trastorno por estrés postraumático (TEPT) tras los atentados que vivió en primera persona durante su concierto Mánchester, el pasado 22 mayo de 2017, y para atestiguarlo hizo públicas las imágenes de dos escáneres que mostraban un cerebro sano y otro, el suyo, afectado por TEPT.

El TEPT es un trastorno de ansiedad que se desarrolla en personas que experimentan un evento impactante, aterrador o peligroso.

La imagen desató todo tipo de reacciones, por lo que la artista explicó a través de lared social que la razón por la que publicó la imagen porque quería “animar a todos a asegurarse de que revisen sus cerebros y escuchen sus cuerpos”.