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Iñaki Urdangarín, y marido de la infanta Cristina, llevaba meses esperando que el Tribunal Supremo se pronunciara sobre si ratificaba, o no, la condena al exduque de Palma a seis años y tres meses de cárcel por fraude fiscal, prevaricación, malversación y tráfico de influencias por el caso Noos. 

El cuñado del rey Felipe VI se ha mantenido estas últimas semanas al margen de las cámaras de televisión. De hecho no hay rastro de él desde principios de mayo. Urdangarín se ha cobijado en su domicilio, junto a su familia, ante la posibilidad de que tuviera que ingresar en prisión en los próximos días. También ha realizado varios viajes, algunos de ellos al País Vasco, para reunirse con otros integrantes de su núcleo más cercano. Pero siempre sin ser visto. 

De nada parece haber servido su empeño por intentar demostrar que tanto él, como su socio Diego Torres, eran inocentes. “Defenderé mi honorabilidad e inocencia en este asunto desde la convicción de que mi actuación profesional ha sido siempre correcta”, aseguraba al comienzo del juicio.

De sus últimas escapadas, una de las más comentadas fue la que tuvo lugar el verano pasado. El marido de la Infanta disfrutaba del que podría ser su último en libertad.

Junto a su mujer y sus hijos fue visto en la localidad francesa de Bidart, donde los paparazzi le retrataron cuando intentaba cambiarse el bañador en plena playa. 

El programa 'Salvame' de Telecinco emitía unas imágenes donde se podía apreciar cómo Urdangarín se cambiaba de ropa bajo la toalla con cierta dificultad.