Compartir

Chester ha vuelto… y Alba Carrillo también. La modelo protagonizó la primera entrega de la temporada en el formato dirigido por Risto Mejide, que también contó con el bailarín Nacho Duato como invitado.

Alba utilizó su paso por el programa para cargar de nuevo contra su ex-marido -el tenista Feliciano López-. “Hay guapos a los que al final coges manía y ya ni les ves atractivos ni nada”, confesaba sobre el deportista manchego, con quien mantiene una relación muy tensa desde hace varios meses.

Sin embargo, Carrillo sí tendió puentes hacia su anterior pareja, con quien también ha mantenido un vínculo complicado. Alba habló de Fonsi Nieto como aquella persona que le “abrió las puertas a la madurez”, indicando que le complicó su carrera en las pasarelas a la vez que catapultaba su imagen en los medios.

“Fue la primera persona con la que me fui a vivir y tuvimos un hijo. Fue muy rápido, pero no nos arrepentimos ninguno de los dos”, añade mostrando un tono mucho menos bélico que con el tenista.

Puesto que la temática del programa giraba entorno a la belleza, Alba también aportó matices y opiniones sobre el mundo de la moda y su propia experiencia en él.

“Los diseñadores no quieren mujeres famosas. Las modelos tenemos que ser perchas. Tú no puedes sobresalir por encima de su ropa”, confesaba crítica añadiendo que ese concepto le “hace gracia”.

“Existe una doble moral terrible”, confesaba sobre las pasarelas. “En la Madrid Fashion Week te piden un peso determinado. Si lo das, no cabes en la ropa de los diseñadores, así que adelgazas, pero te ponen pesas en los sujetadores o te hacen beber dos litros de agua antes de pesarte y pasar la prueba, añade.

“La moda es todo fachada. Hay que levantar alfombras porque hay mucha mierda ahí metida”, dice Carrillo, quien parece haberse hartado de su rol de celebrity.

“Parece que tengo que ser por dentro igual que por fuera. Tengo que ser mona. Y no. Todos nos enfadamos, nos cabreamos o hacemos cosas que no están bien. Cada uno tenemos nuestro cliché”, confiesa al indicar que le llegó a resultar “cómodo ser la rubia tonta”.