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Desde que su hija Ana Boyer se
casase en una paradisiaca isla del Caribe con Fernando Verlasco y la reciente
noticia sobre la paternidad de Enrique Iglesias, todos los focos se han centrado
en Isabel Preysler, pero no solo por eso, sino también por la entrevista que ha
concedido a 'Haper´s Bazaar'
en la que ha desvelado algunos detalles de su vida
con Mario Vargas Llosa
hasta ahora no conocidos por muchos.

Actualmente, la pareja está
atravesando por uno de sus mejores momentos. Hace apenas unas semanas podíamos verlos
juntos en la boda de la hija de la Preysler y Fernando Verlasco. La pareja
comparte mucho tiempo libre y según publica la revista 'Semana', el propio Mario
ha confesado lo que suelen hacer en su tiempo libre. “Llevamos una vida muy
doméstica
. Antes yo trabajaba en casa todo el día y después salía prácticamente
cada noche al cine, al teatro… (…) Ahora tengo más tiempo para leer y las
noches son más tranquilas, sosegadas, en un ambiente muy marcado por la
personalidad de Isabel”.

Además, el escritor ha confesado
que él ha aceptado participar en el mundo del corazón porque “de lo contrario
no habría sido justo para ella”.

Por su parte, Isabel ha comentado
cuales suelen ser sus hábitos a la hora de dormir. “Ya me había acostumbrado a
leer sola en la cama sin tener que apagar la luz. Son muchas cosas a las que
tienes que ir adaptándote”. Pero la Preysler también ha hablado
de las diferencias que existen entre Miguel Boyer y Mario, llegando a confesar
que cuando comenzó su relación con el escritor se abrió un mundo nuevo para
ella. “Miguel lo era por el lado político, él (Mario) lo es más por la
literatura”
.

Isabel admite que la atracción de
ambos ni es de ahora ni de cuando empezaron su relación, sino que siempre se habían
hecho gracia el uno al otro
. Además, ha admitido que solían verse cuando ella
estaba con su ex marido y Llosa con su mujer
y lo que la enamoró fueron las
cartas que el escritor
le enviaba. “Llegar a tener esto, no. No lo imaginé
jamás, jamás. Lo que estoy viviendo es algo absolutamente maravilloso (…) Lo
que me enamoró de él fueron las cartas”.