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Después de varias semanas de
rumores sobre cómo sería la boda de Ana Boyer y Fernando Verdasco, la revista Hola!
ha publicado en exclusiva
todos los detalles del esperado “Sí, quiero” entre la
hija de Isabel Preysler y el tenista español que tuvo lugar el pasado 7 de
diciembre en una de las paradisíacas islas de Mustique, en el mar Caribe.

Muchas han sido las informaciones
sobre la esperada boda de Fernando y Ana, pero la revista Hola! ha aclarado
muchas de ellas. Días antes del enlace, se decía que la pareja habría contraído
matrimonio antes de la fecha prevista
por miedo a las condiciones climatológicas,
pero según la revista, la fecha nunca cambió y el enlace se celebró el día y a
la hora previstos.

También se habló de si acudiría o
no Mario Vargas Llosa, asegurando que la propia novia no quería que estuviese
en la ceremonia o que incluso, se le había prohibido que cenara en su mesa. Según
la revista mencionada, estas informaciones eran totalmente falsas, ya que el
novio de Isabel Preysler estuvo muy presente y hasta posó en varias
fotografías
. Además, Mario formó parte de la mesa nupcial junto con su pareja y
los novios.

Quien no pudo estar presente fue
Enrique Iglesias
. Según la propia Isabel, el hijo de Julio Iglesias no acudió
al enlace porque tenía un compromiso con una televisión de EEUU y le había
resultado imposible acudir.

Según la publicación, los novios
eligieron una villa con siete suites y piscina infinity, donde se alojaron y se celebró el enlace. Los invitados llegaron en avionetas y
fueron los novios quienes los fueron a recoger según iban llegando.

Uno de los enigmas más esperados
de la que calificaban como boda del año, era cómo iba a ser el vestido de la
novia
. Ana del brazo de su hermano Julio Iglesias Jr, llegó al altar con un
vestido de Pronovias diseñado por el director creativo de la firma, Hervé
Moreau; de estilo romántico y de corte palabra de honor de escote corazón.

A este marcado vestido de encaje,
Boyer lo quiso acompañar con unos manguitos desmontables de los que colgaba un
tul de tres metros
. Así, rompía con la tradición de llevar el velo sobre la cabeza.
También, quiso acompañar a su fabuloso vestido, un brazalete, un colgante y
unos pendientes elaborados de oro blanco y 217 diamantes
, fruto de una colaboración
entre la joyería Suárez y ella misma.

Además, por lo que publica la
revista, los recién casados se encuentran felices y esperan estar unidos por el resto de sus
vidas
. “Esperamos ser una pareja superfeliz y unida para el resto de nuestras
vidas” ¡Esperamos que así lo sean!