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En la entrevista publicada este jueves por la revista 'GQ Style', Brad Pitt ha confesado que el alcohol se convirtió en un problema importante en su vida y en su matrimonio. “No recuerdo ni un día desde que salí de la universidad en el que no hubiera estado bebiendo o me hubiera tomado algo. Bebía mucho. Se convirtió en un problema, ha confesado el actor. Pero también asegura que se encuentra feliz ya que lleva más de año sin beber, por lo que vuelve a tener el control de sus acciones. 

Brad Pitt se ha retratado a sí mismo como un “retrasado emocional” por no ser capaz de expresar el amor a su familia. Además, se culpa del desmoronamiento de su matrimonio: “Me tocó la lotería y todavía perdía mi tiempo en cosas vacías”. Al ser preguntado por si la ruptura con Angelina Jolie había provocado en él un sentimiento similar al de la muerte, Pitt contestó con un rotundo “sí”. 

La relación con sus hijos también se ha visto afectada por los largos períodos que el actor ha pasado fuera de casa por motivos laborales. “Los niños son tan delicados. Ellos lo absorben todo. Necesitan que las cosas les sean explicadas. Necesitan ser escuchados. Cuando me dejo llevar por el trabajo, no escucho. Quiero ser mejor en eso”, dijo Brad al respecto. Además, se muestra preocupado por la sobreexposición que puedan sufrir sus hijos en los medios: “Me preocupa que ellos sean el foco de atención de todo esto, y me preocupa que cuando se hable al respecto se haga sin delicadeza o conocimiento, porque se hace así para vender”.

Además, Brad Pitt reconoce que después del divorcio de Angelina fue incapaz de continuar viviendo en su casa de Beverly Hills, donde solía pasar tiempo junto a sus seis hijos y su ex mujer. Por ello, durmió en el piso de su amigo David Fincher durante seis semanas. “Era muy triste estar aquí al principio, así que me fui y me quedé en el piso de un amigo, un pequeño bungalow en Santa Mónica. Él siempre tendrá una puerta abierta”, explicó el actor.