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Irina Shayk ha dejado sin palabras a muchos de sus fans con la entrevista que ha publicado la versión de la revista italiana 'GQ'. En ella, la modelo rusa ha sorprendido, confesando la dura adolescencia que vivió.

Shayk reconoce en esa entrevista que no se sentía a gusto con su cuerpo. “Nací y crecí en un pueblo pequeño, algo que me perjudicó. Ni siquiera pensaba que fuese una chica especialmente guapa. A los 14 años, habría dado un brazo por ser un chico: estaba convencida de que era horrible y de que nadie me encontraría nunca atractiva”, concretaba la modelo.

Para aclarar los posibles rumores que podían tener esas palabras, la modelo ha asegurado que no le gustan las mujeres. “Soy rusa: me gustan los hombres y los diamantes”, decía Shayk, que reconocía que nunca pensó en dedicarse al mundo de la moda y que odiaba los vestidos de color rosa y las flores.

A los 19 años, eso sí, todo cambió cuando un día decidió acompañar a su hermana a un casting. Allí su percepción fue diferente aunque al principio sus inicios fueron duros. “No había viajado en avión hasta los 19 años. Cuando llegué a París por primera vez tenía 20 años, y nada que ponerme ni que comer. Recuerdo que me sentía muy avergonzada delante de otras modelos por cómo iba vestida”, aclaraba.