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Aunque han pasado 5 años desde que la actriz Silvia Abascal sufriera un ictus, son muchos quienes se empeñan en recordarle una y otra vez su enfermedad con un único fin: lograr audiencia. Ya se ha hartado y ha escrito en sus redes sociales lo siguiente:

“Me llega un titular: “La dura confesión de Silvia Abascal” y desde el mismo cariño, respeto y educación con el que siempre me siento tratada por los medios, necesito expresarme sobre un enfoque. No tengo problema en responder cualquier pregunta sobre mi accidente cerebrovascular y recuperación. De tenerlo, no hubiera escrito un libro sobre ello: el mayor ejercicio de concienciación que he podido desarrollar (conmigo misma y con los demás) sobre el significado de este viaje. Pero son ya cinco años los pasados, son muchas las entrevistas hablando sobre una película, una obra de teatro, serie, sobre el presente de una actividad profesional… para que el titular casi siempre esté relacionado con un mismo capítulo personal. Ante la continua pregunta “estás ya recuperada al 100%?”; no respondo con dureza, sino con honestidad. No creo en los porcentajes (negativos ni positivos) como medida para la evolución del ser humano.

Mi enfoque ante la dificultad (pasada y presente), anda alejado de cualquier tipo de sentimentalismo; de nostálgicos pasados o perseguidas metas futuras. Concentrado en la valoración, agradecimiento y confianza; en el Presente. Siempre. Con realismo, optimismo y necesario (para mí) sentido del humor. Este teclear no es ni por asomo una crítica hacia ningún medio en concreto. Es una reflexión sobre una general proyección mediática con la que no me identifico; la que en forma de titulares se considera más atractiva para los lectores. Es la necesidad de una sencilla confesión”.