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En los torneos de tenis, a veces, lo menos importante es el propio deporte que se juega en la cancha. Y es que los famosos que acuden a las gradas acaparan todos los focos, como les ha pasado a Bradley Cooper e Irina Shayk. Son la pareja del momento y se han convertido en los protagonistas de Wimbledon sin comerlo ni beberlo. 

La cámara les enfocó mientras estaban viendo la final entre Andy Murray y Milos Raonic, aunque no en el momento que les hubiera gustado. La pareja estaba manteniendo una fuerte discusión que, según parece por las imágenes, hizo llorar a la modelo, quien se seca las lágrimas y sigue como si nada. 

Cuando el actor estaba intentando hablar a su novia, ella le ignora por completo dejándole con la palabra en la boca. No se sabe lo que les ocurrió a Cooper y Shayk, pero lo cierto es que buena cara no tenían.