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Madrid, 26 abr (EFE).- Dos ciudadanos españoles, de 31 y 51 años, han fallecido esta mañana durante el ataque a un cuartel militar de Cabo Verde, que se saldó con once muertos.

La hipótesis que se maneja sobre el ataque es que un soldado del país perturbado entró en el cuartel de la principal isla de Cabo Verde pegando tiros, acción en la que murieron ocho militares y un civil caboverdianos, y los dos trabajadores españoles, indicaron a EFE fuentes del ministerio de Asuntos Exteriores.

La mismas fuentes refirieron a Efe que en el momento del ataque había en el cuartel otro ciudadano español que consiguió escapar sano y salvo.

Los dos civiles españoles fallecidos, que han sido identificados, sus familiares informados y cuyas identidades no se han revelado, realizaban en el cuartel de Monte Tchota de Rui Vaz, en la isla de Santiago, labores de mantenimiento, según las citadas fuentes.

Medios periodísticos locales en Cabo Verde confirmaron a Efe que los dos españoles fallecidos eran técnicos de telecomunicaciones.

Estos ratificaron, además, la información del Gobierno caboverdiano en el sentido de que no se trata de un ataque terrorista ni tampoco de un suceso vinculado al narcotráfico, como se había apuntado en un primer momento.

Según el ministro de Administración Interna caboverdiano, Paulo Rocha, el responsable de lo ocurrido es un soldado, que se encuentra en paradero desconocido, y que actuaría por motivos personales.

El propio ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García Margallo, se puso en contacto con la embajadora de España en Cabo Verde, Caridad Batalla Junco, para conocer los detalles del suceso nada más aterrizar en la base aérea de Torrejón (Madrid) esta noche, de regreso de un viaje oficial a Kazajistán y Azerbaiyán.

El ataque sucedió la pasada madrugada en la Isla de Santiago, la principal de la turística Cabo Verde, una antigua colonia portuguesa de unos 500.000 habitantes, situada a unos 1.500 kilómetros de las Islas Canarias española.

El cuartel de Monte Tchota se encuentra en una zona montañosa, a unos 45 minutos de la capital del país, Praia, un punto estratégico en el que están instaladas todas las torres de telecomunicaciones. EFE