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La portada del número de mayo de la revista Primera Línea tiene como protagonista a Steisy, la tronista más longeva de Mujeres y Hombres y Viceversa y nueva concursante de Supervivientes

La extronista ha cumplido su sueño adolescente: ser 'Chica Primera Línea'. Con 18 años, Steisy se presentó al concurso que se celebró en su ciudad natal, Granada, pero no fue elegida porque el jurado consideró que “tenía demasiada cara de niña”.

Antes de su partida a la isla, Steisy ha contado detalles que jamás había desvelado sobre su paso por el date show de Telecinco y su vida antes de ser famosa.

“Yo quería ser como Pamela Anderson, me encantan las tetas grandes. Cuando me operé la segunda vez hace ahora cinco años, con las dos pedazo montañas que me pusieron, ya no me veía el bollo, que era lo que quería”, cuenta Steisy.

Antes de ser famosa, la extronista era stripper y asegura que “si se termina la tele”, volvería a trabajar de ello, con el fin de no “volver a ser pobre”. Y es que debido a los problemas económicos por los que había pasado junto a su madre y su hermana menor, Steisy prefería trabajar a destajo antes que aceptar dinero a cambio de sexo

Fue cuando se dedicaba a este oficio cuando surgió su nombre artístico. “Como empecé a trabajar en la noche, pensaba que si decía mi nombre real podían venirme a buscar a casa los clientes mayores de las discotecas. Así que me quedé con Steisy”.

Sobre su paso por Mujeres y Hombres y Viceversa, la joven asegura que tuvo sexo con sus pretendientes favoritos en las citas sin cámaras. “A Dosel lo caté y a bastantes más. Aunque tengo mucha fuerza de voluntad, nunca había estado tanto tiempo sin sexo

Además, señala que le ponen mucho “los hombres con penes bonitos” y que a lo largo de su vida sexual le han tocado “los rabos más deformes del mundo”

La andaluza también ha desvelado a Torito algunos de los momentos más trágicos que ha vivido en pareja. Con 16 años mantuvo una relación con un chico que la maltrataba. “Me llegó a apagar un cigarro en la barriga, me violó, me rajaba la ropa, me despertaba a medianoche para pegarme”, relata.

Aunque también tuvo momentos que le ayudaron a ganar autoestima, como acudir a un intercambio de parejas con uno de sus novios. “Es lo mejor que he podido hacer, porque me ayudó a abrir mi mente y empecé a darme más importancia a mí misma”, confiesa.