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Los seguidores australianos de Madonna tenían marcado el día 10 de marzo de 2016 desde hace tiempo. La cantante estadounidense no visitaba Melbourne desde 1993, algo que provocó una auténtica locura en el país oceánico y que las entradas a la venta se acabaran en tan sólo unos días.

Un concierto que ha resultado una “decepción” para la gran mayoría de sus fans, quienes aseguran en las redes sociales que Madonna estaba borracha. La intérprete aseguró que no había bebido alcohol aunque, minutos más tarde, en plena actuación, pidió un cóctel de vodka con el que rompió a llorar y cantar una emotiva canción sobre su hijo Rocco, por quien pelea por su custodia en los tribunales junto a sus padres.

El espectáculo de Madonna no se quedó ahí sino que subió al escenario con un vestuario muy diferente al que tiene a tiene acostumbrado a sus seguidores. En ella, la comedia que prometía su cartel se quedó a un segundo plano y únicamente disfrutaron de su peluca rosa y su atuendo peculiar mientras se arrastraba por el suelo del escenario.

No es la primera vez que los fans de la artista estadounidense la acusan de cantar borracha en uno de sus conciertos. En los últimos meses, Madonna ha visto como los medios de comunicación publicaban como desvariaba, llegando a insultar a los presentes en el concierto que dio en el mes de enero en Kentucky.