Compartir

Lara Malvesí

Nueva York, 10 mar (EFE).- El bailaor español Farruquito vuelve a actuar hoy en Nueva York tras 13 años de ausencia con el espectáculo “Improvisao” y dispuesto a “dejarse el corazón en el escenario”, tal y como explicó en una entrevista a Efe.

Farruquito actuará en el New York City Center dos noches seguidas en el marco del Festival de Flamenco en la Gran Manzana, el lugar donde se enamoró del flamenco viendo actuar a sus padres en Broadway con solo cinco años y donde consiguió el impulso internacional gracias a que The New York Times le nombró mejor artista del año en 2001.

“Yo tenía muchísimas ganas de volver. Tengo mucho que agradecerle a esta ciudad. Marcó un antes y un después en mi carrera. Vengo con una gran ilusión y dispuesto a dejarme el corazón en el escenario”, explicó a Efe tras impartir una clase magistral a un grupo de amantes del flamenco de Nueva York en el Centro Cultural Santa Verónica, en el barrio de Greenwich Village.

En 1987, sus padres, el cantaor Juan Fernández Flores, El Moreno, y la bailaora Rosario Montoya Manzano, la Farruca, actuaron en Broadway con “Pasión Pura” junto a otras figuras del flamenco del momento como Manuela Carrasco y como apenas tenía cinco años su madre se lo llevó a Nueva York.

Entre bambalinas, Farruquito cuenta que tuvo la “suerte” de “enamorarse” entonces del flamenco.

“No solo por lo que veía en las actuaciones, sino por el trabajo que hacían. Por cómo se admiraban, su personalidad (…) Eran como niños que cada día tienen algo que aprender y al mismo tiempo eran maestros”, explicó el bailaor, que dice que todavía hoy sigue procesando lo que le enseñó su abuelo “Farruco”.

Con el espectáculo que lleva esta vez a Nueva York, se propone retomar la esencia de un flamenco íntimo, puro y visceral a través de la improvisación.

“Hay mucho de improvisación. Es difícil prever qué se encontrará la gente. Aunque sabemos que empezaremos por seguidillas y terminaremos con una caña o una soleá”, contó.

“Uno abre su corazón para que el flamenco haga lo que quiera. Eso que la gente llama el duende. Yo siempre digo que el duende es muy bonito pensar que se te aparece, pero la realidad es que hay que llamarlo para que venga con esfuerzo, dedicación, afición y sobre todo humildad”, apuntó.

Llegado de Londres a Nueva York, tras descansar unos días en Sevilla, volverá al extranjero, donde le reclaman aún más que en España.

Preguntado sobre si no le da pena ser más profeta fuera de casa que en su propio país, Farruquito reconoció que “a veces” le da “pena”.

“Hay más demanda de espectáculos y programación fuera y una apreciación mucho más constante”, dijo Farruquito, que señaló que igual no se valora lo suficiente en España el flamenco “porque es algo cercano”.

Con todo, Juan Manuel Fernández Montoya, su verdadero nombre, remarcó que “siempre se ha sentido muy querido por el público español”.

Entre 2004 y 2008, estuvo retirado de las tablas. Farruquito fue condenado a prisión por atropellar a un hombre, que resultó muerto, y darse a la fuga.

Preguntado por si hubo un tiempo en que recibió menos ofertas para actuar, Farrquito respondió que “claro que sí”.

“Gracias a Dios el tiempo cura y el tiempo pasa”, añadió.

Farruquito tenía apenas ocho años cuando presentó su primer espectáculo en Madrid y a los once participó en un videoclip de Camarón de la Isla.

Un año más tarde, el niño participó junto a su abuelo en “Flamenco” de Carlos Saura.

Tras la muerte de Farruco, en 1997, se convirtió en el principal heredero del legado flamenco familiar.

Farruquito, que ahora tiene tres niños de muy corta edad, cuenta que su hijo de Juan, al que llaman “El Moreno” en homenaje al abuelo, ha empezado a bailar.

“Mi niño, que tiene tres años, sí baila, sí. Como digo yo, se pasa el día jugando a bailar. Pero no sé si me gustaría que se decantara por esta profesión que es tan difícil. Si realmente es lo que quiere le apoyaré, como hicieron conmigo”, explicó. EFE

lmi/elr/cr