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Haremos boom de risa: Es que verán, con el actor es fácil practicar la risa floja. El regalo que más ilusión le hizo fue un disfraz de arlequín, su destino, ya ven, estaba trazado. Ha ejercido de embajador de “La ruleta de la felicidad”, una campaña solidaria impulsada por Euromaster y Cruz Roja para que niños en exclusión social no se queden sin regalos esta Navidad.

¿Cómo te trata la vida, Paco?

Así en líneas generales no me quejo, la verdad.

Has apadrinado esta causa y me pregunto, ¿cuál ha sido el regalo que más ilusión te hizo recibir de pequeño?

Recuerdo un disfraz. Llevé a rastras a mi madre a una juguetería donde vendían disfraces y la convencí. Bueno, solamente quería que lo viera, ero me dio las llaves de casa y me dijo: “Ve a casa y coge dinero, que te lo compro”. ¡Ay! Yo de repente volaba.

¿De qué era el disfraz?

De arlequín, de “La commedia dell'arte”, a lo que después me he dedicado, vamos.

Ya lo venías viendo, ¿no?

Sí, los juguetes son muy importantes para el desarrollo de una persona, aunque parezcan tonterías. Hay muchos niños que no se pueden permitir comprar juguetes por Navidad, por eso esta campaña ayuda a los que no pueden tenerlos.

¿Y el juguete que nunca te compraron?

No recuerdo juguetes inalcanzables. Nosotros hemos tenido bastante suerte de tener un poco lo que queríamos. Sí que me acuerdo de niños que no tenían los juguetes que yo podía tener. Los niños no entienden de crisis, tienen las mismas necesidades trabaje o no trabaje su padre.

¿En la casa de los León se lleva el asunto de los regalos o no? ¿Eres de los que le pilla el toro?

Uy… Me da muchísima pereza. Solamente compro a los niños más cercanos, a los mayores paso de compras. (Ríe) Estamos ya muy regalados, es un estrés muy grande y ya paso.

¿Qué regalarías a los candidatos a la presidencia de este nuestro país?

Pues no sé, hija. Les regalaría a todos narices de payaso, mira, para que conecten con el niño que llevan dentro y que así profesionalicen lo que están haciendo, que es el payaso. (Ríe) Por lo menos que sean profesionales, aunque sea intrusismo profesional, se meten en nuestro terreno.

El corto que has presentado en San Sebastián, “Vaca Paloma”, a ver, ¿eres de los que eres amigo de tu madre en Facebook o de los que ignoran sus peticiones?

(Ríe) Mi madre todavía no tiene Facebook, pero si lo tuviera por supuesto que… (Hace una pausa) Ah, no, si el que no tiene Facebook soy yo. Mi tía le abrió uno a mi madre pero creo que no lo usa. Ahora estamos en el mundo WhatsApp y he descubierto una nueva madre.

¿Por qué?

Hombre, porque la Carmina usando los emoticonos tú no sabes la creatividad, qué maravilla.

¿Cuál es su emoticono favorito?

La gamba rebozada.

¿Hay una gamba rebozada?

Sí, sí. No sé lo que significa pero yo lo uso para todo.

En plan: “¿Quedamos para ir al cine?”, ¿y tú sueltas la gamba rebozada?

(Reímos locamente) Efectivamente, gamba rebozada como algo rico, no sé. Gamba rebozada, sí.

Me encanta tu madre y su gamba rebozada, qué divertido y loco es todo.

Claro, también usa mucho las conejitas que bailan en pareja.

Carmen Maura protagoniza ese corto de “Vaca Paloma”, ¿es tan maravillosa como parece?

Pues sí, sí. Mi experiencia con ella ha sido maravillosa, es una actriz que lo ha hecho todo pero también es persona, pero no se ha convertido… A ver, a mí me recordaba más a mi madre que a una actriz. Fue un gustazo trabajar con ella y con Secun de la Rosa, que es familia, y con la vaca también, que se comportó.

La vaca, ¿no se hacía caca por todas partes?

Sí, se hizo una “majada” ahí buena. Pero, la caca que sale en el corto es de mentira. Es puré de patata, vamos, por el tema del olor y eso. Pero la vaca se portó bien.

Umm, qué agradable… Vi el corto en redacción y me reía sola, todo el mundo miraba como si estuviera chiflada.

(Ríe) Es un poco surrealista la historia, un homenaje al cine español y la magia del cine. Un gustazo trabajar con Carmen, un sueño.

¿Qué les dices a los que creen que tus creaciones son un poco brutas?

Pues nada, que vean otra cosa, yo que sé. (Reímos) Ellos se lo pierden. Ay, es que creo que está todo tan “milindroso”, tan políticamente correcto. Hay una frase de John Waters que decía: “Hay que tener muy buen gusto para apreciar el mal gusto”.

¿Cuál es la palabra que escuchas y te caes de la silla de risa?

“Carajote” me hace mucha gracia. Es como un insulto pero si me lo dicen bien a mí, soy capaz de reírme mucho.

Andas liado con una nueva película que se llama “Kikí”, ¿no?

Sí, primero está “Embarazados” y luego “Kikí”, aunque normalmente es al revés, ¿verdad? Va a ser una fiesta erótico-festiva, he descubierto cosas del sexo que no conocía, eh. Te lo digo. Hay filias muy raras de las que se hablan, hay gente pa' tó.