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“El señor Walker asumió con conocimiento y voluntariamente todos los riesgos y peligros con respecto al uso del 2005 Carrera GT, que los peligros y riesgos eran claros y conocidos por él, y que optó por comportarse arriesgándose a tales peligros y riesgos, asumiendo así la exposición que implica el uso del vehículo”.

Con este comunicado, Porsche ha querido responsabilizar al actor de 'Fast and Furious' del fatídico accidente que le causó la muerte a finales de noviembre de 2013. Según publica 'People', la compañía automovilística ha rechazado la demanda de Meadow Rain, hija del fallecido, que asegura que el vehículo no contaba con los sistemas de estabilidad y para evitar un incendio tras la colisión.

La defensa de Paul Walker argumentó que el actor estuvo cerca de un minuto y media con vida pero el cinturón de seguridad atrapó su cuerpo y le rompió las costillas y la pelvis, algo que lo inmovilizó mientras inhalaba el humo del incendio.

Desde Porsche consideran que Walker era “un usuario experto”, algo que no evitó que “le diera un uso inadecuado al coche y un erróneo mantenimiento”, circunstancia que aseguran que contribuyó al accidente.

En cuanto a la velocidad del siniestro que provocó la muerte de Paul Walker, Porsche asegura que el vehículo de la empresa iba a más de 150 km/h mientras que los abogados de la familia del actor apuntaron que se situaba entre los 101 y los 114 km/h. Visto lo visto, parece que ambos partes deberán verse las caras en los tribunales.