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La vida de Isa Pantoja es un verdadero lío. Tiene solo 20 años pero ha vivido rápido y le ha dado tiempo de tener un hijo, es una mujer desengañada y burlada, tiene relaciones familiares complicadas y su madre está en la cárcel. De récord. Con este panorama es normal que la chiquilla esté triste y que sus apariciones no sean lo chispeantes que eran antes, cuando el destino le sonreía. Así,  Isa buscaba algún consuelo y parece, a tener de la últimas informaciones aparecidas en la revista Lectura, que ha encontrado la paz en la iglesia evangélica.  

Aunque es verdad que las experiencias 'vicarias' o contadas por terceras personas pueden no ser todo lo fieles que debieran, como indicio a la nebulosa que envuelve la cabeza de la joven en este momento, el testimonio tiene su valor.

Conoció este culto religioso a través de las familia Amaya, con Joaquina, Remedios, Carmen y Marta, y se ha reencontrado con su “tito” Luis. La joven quiso ver cómo es esta religión y Marta, una de las hermanas Amaya, cuenta a la revista cómo fue la experiencia de la joven.

“Se le veía muy emocionada, en algunos momentos se le saltaban las lágrimas”, confiesa la pareja de El Junco. Confiesa que lo que más le gustó a la joven “fueron las alabanzas” que son los cánticos, que tienen un toque flamenquito. Añade que “Isa le dijo que el culto le había llenado de paz” y que “quería volver”. No sabe hasta cuándo o hasta dónde querrá entrar la hija de Isabel Pantoja, pero está convencida de que salió encantada de la experiencia.