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¿Por qué decidiste pasar por quirófano?

Me enteré que existía la operación de estenosis del anillo del orificio vaginal. Yo pensaba que cada una nacía con un tamaño de agujero y la verdad es que no me lo había planteado. De hecho, es algo que no piensas hasta que no te das cuenta que te ocurre. Me di cuenta como hace cinco o seis años y pensé: ¡A lo mejor me he hecho más estrecha! En Miami hablé con un cirujano sobre este tema y me comentó que existía la posibilidad de pasar por quirófano y que era una operación muy sencilla. Es una intervención que se hace 1 de cada 10 mujeres.

¿Y recuperar la virginidad?

Hablando con el doctor me comentó que la operación era tan natural como recuperar la virginidad. Yo me extrañé y me dijo que había muchas mujeres en Latinoamérica y Estados Unidos que vuelven a ser vírgenes. Consideran que es el amor de su vida y que quieren ofrecerles ese regalo. Mi reacción fue: ¿Me haces un 2×1? Y la verdad, me hizo un buen descuento y me salió a muy buen precio. Además, sobre la virginidad yo siempre he tenido mis dudas.

¿Por qué?

Yo siempre he tenido mis dudas de si a mí realmente nunca me quitaron la virginidad. Te cuento, yo de pequeña tuve una caída muy fuerte en un columpio, uno de esos redondos en el que te podías subir y hacer equilibrios. En una de sus tablas me caí y me di un golpe tan grande que me sangraron mis partes. Fue un dolor tan grande que nunca se me olvidará. Para mí que verdaderamente nunca me han quitado la virginidad porque estoy segura de que en esa caída me rompí el himen.

Y ahora, ¿vas a ser muy selectiva?

Ya estoy un poco cansada de esperar, que el cuerpo tiene sus necesidades (Risas). En realidad sí que me gustaría ser selectiva porque es algo de lo que me voy a acordar toda la vida, no me gustaría que fuese solo algún rollete. Además, yo soy una mujer de novios, no de rollos.

¿Te has fijado ya en alguien?

Bueno, cuando yo le echo el ojo a alguien no se escapa (Risas). La verdad es que todavía no tengo a nadie en mente.

He leído por ahí que no te importaría que se pareciese a Albert Rivera…

Bueno, que se parezca a Albert Rivera, a Nacho Vidal…Como ahora ya no hay problema con el tamaño (Risas). La verdad que Albert Rivera es muy guapo, muy atractivo y además no tiene pareja. Yo hablo de la persona, no tiene nada que ver con la política ni con el partido al que yo voto. Y de Nacho Vidal, pues…que está muy bien físicamente. Así de personajes conocidos, serían dos buenos candidatos. Y una mezcla entre los dos no estaría nada mal. (Risas)

¿Cómo fue esa oferta de 100.000 euros que recibiste?

Pues estaba justo en una entrevista y recibí un mensaje: “Soy un empresario argentino y me encantaría que me hicieses un concierto privado, conocerte y que cenases conmigo cinco años en Argentina”. Pensé que se estaba equivocando y me aseguró que mi virginidad le daba aún más morbo.

Y le contestaste que…

Que no, le dije que no. Son ofertas de las que no me fío y me dio miedo que fuese alguna cosa extraña. Lo gracioso es que me aseguraba que no era una oferta sexual, pero que estaba seguro que sería yo quien me enamoraría de él estando allí. La oferta incluía el concierto y las cenas, no sexo. Aun así, no me fio. Si alguien quiere conocerte, viene a España y te conoce. Además, yo soy una profesional del mundo del espectáculo, no de otros campos.

¿Por qué esa operación y no otra?

Mira, hay gente que me pregunta por qué me he operado de esto antes que del ojo. Es muy sencillo. A mí lo del ojo nunca me ha quitado a un hombre al que me quería ligar; por esto sí que he tenido que dejar relaciones.

Jorge Javier Vázquez escribió en su blog que quizás nos estabas tomando el pelo a todos…

No tengo ninguna necesidad de inventarme nada. Al fin y al cabo es un problema importante que no le hace gracia a nadie. Yo hace varios años que dije que me pasaba esto, no es algo que me haya inventado. Las noticias están para que unos se las crean y otros no. Yo, sinceramente, no las doy para que se las crean o no. Cuando cuentas algo increíble, todos tendemos a dudar. Quien no se lo crea, pues nada. La opinión es libre.

Cambiando de tercio, ¿recuerdas todavía lo del falso Festival de Uranio en Twitter?

(Risas) Ya no pico, eh. Me han intentado gastar otras parecidas, pero ya no pico. La verdad que los tuiteros son la caña, se alían entre ellos y no tienen piedad. Yo en el fondo sé que, por mucho que se rían, son gente que ha crecido conmigo. Además, yo tengo una personalidad que es muy dada a los comentarios porque siempre hago lo que quiero.

¿Pensabas que volverías a ser noticia como en los 90?

La verdad que no lo sé, es algo que ni siquiera he pensado. No te voy a engañar, lo que más me importa son los aplausos después de mis conciertos. Soy una persona a la que no le importa el qué dirán y eso crea mucha polémica. Eso forma parte de mí y de mi vida. No pienso en estar en boca de todos, es algo que me pasa. Yo valoro que aplaudan y disfruten en mis conciertos o en el teatro. Además, tengo dos frases de cabecera: “Lo importante es que hablen, bien o mal, pero que hablen” y “el 100% del éxito no se conoce, pero el del fracaso es intentar gustarle a todo el mundo”. Por eso estoy convencida que me quedan muchos pelotazos por dar.

Para terminar, tengo que preguntarte por el secador de 'Mentiras Peligrosas'. De verdad, ¿funcionaba?

Sí, claro que funcionaba (Risas). Era un secador que venía de Estados Unidos, con un gran manual de instrucciones, aunque no era tan precioso como el polígrafo de Conchita -Sálvame Deluxe-. Aquel secador tenía un medidor y podía tener una fiabilidad del 50%.