martes, 22 septiembre 2020 22:40

Sara e Iker compran la casa de Lydia Bosch

Sara Carbonero e Iker Casillas tienen nueva residencia. La pareja ha comprado la lujosa vivienda situada en La Finca donde un día vivieron la actriz Lydia Bosch y su entonces marido, el arquitecto Alberto Martín. Se trata de un chalé de cuatro plantas, 750 metros cuadrados, 800 de parcela y una amplia piscina.

La nueva casa de Sara e Iker, valorada en dos millones y medio de euros está formada por cinco dormitorios, seis baños y un aseo, un salón de juegos, cocina, cuatro de servicio y dos salones.

Se encuentra en la urbanización de La Finca, más concretamente en la zona llamada La Blanca Paloma, un complejo con 71 chalés individuales que precisamente fue diseñado por el arquitecto Alberto Martín, exmarido de Lydia Bosch. El arquitecto aprovechó entonces para hacer de su casa un lugar especial, y por supuesto, más grande que el resto de chalés.

Según 'Vanitatis', la adquisición podría ser el mejor regalo de Navidad para la periodista, ya que la compra ha sido una decisión y deseo de Sara en el que Iker ha tenido poco que ver.

Acosados constantemente por la prensa, la pareja ha decidido trasladarse desde Boadilla hasta La Finca, entre otras cuestiones por las medidas de seguridad, que son más rigurosas, con vigilancia las 24 horas del día.

La casa en cuestión es la misma que pusieron a la venta la actriz Lydia Bosch y Alberto Martín por 2,6 millones de euros. Un complicado divorcio ha sido la principal causa de la venta, ya que ha causado numerosos enfrentamientos entre la expareja.

De hecho, en un principio cada uno de ellos, por decisión del juez, ocuparía la vivienda durante seis meses. Primero fue el turno de Lydia Bosch, y, a la hora de abandonarla para que entrara Alberto, la casa estaba en un “estado deplorable”, según el arquitecto.

Aunque en la sentencia de divorcio estaba escrito que la casa sería vendida con todo el ajuar, el arquitecto se encontró la vivienda totalmente vacía, sin enchufes y con la calefacción sin funcionar. Unos daños que tuvo que afrontar Lydia Bosch y que solo sirvieron para aumentar la mala relación entre la pareja.

Además, la propiedad no está dividida a partes iguales entre el arquitecto y la actriz. El 50% pertenece a Alberto en solitario y el otro 50 está a nombre de la sociedad Maboc S.L., compartida entre el arquitecto y la propia Lydia.