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¿Quién no recuerda al modelo sueco Christian Gorän, protagonista del anuncio de Trivago, por su frondosa barba? Su estilo bohemio se ha extendido como la polvora en las pasarelas de moda y se ha convertido en requisito indispensable para convertirse en protagonista de las campañas publicitarias de las firmas más prestigiosas. La tendencia, de la que también se han hecho eco actores y cantantes, crece en la misma proporción en la que bajan los beneficios de la industria del afeitado, que también ha sido sacudida por la crisis económica.

El impacto negativo de los 'hombres barbudos' ha alcanzado a grandes empresas como Procter & Gamble, dueña de Gillette, y Energizer, que perdió un 10% el año pasado en el sector de las maquinillas de afeitar, en especial las desechables, por culpa de la tendencia 'hipster'. Una moda que ha cortado por lo sano con décadas de crecimiento en el sector y ha obligado a las empresas de higiene masculina a agudizar el ingenio. Y es que aunque los hombres que optan por dejarse barba normalmente pretenden proyectar un estilo desenfadado, exige cuidarla bastante, por lo que afloran en el mercado nuevos productos para crear diferentes estilos acompañados de catálogos y vídeos para facilitar el trabajo.

Sin embargo, la tendencia por una barba cuidada ha conducido a un aumento de licencias de barberías, de 225,000 a 245,000 en dos años en Estados Unidos, según ha anunciado Charles Kirkpatrick, de la Asociación Nacional de Barberos de América, a The New York Times. Sin hablar de los injertos faciales para hombres lampiños. Algo de lo que saben mucho en Turquía, país al que cada vez se desplazan más varones, en especial de países arabés, donde el bigote es considerado un símbolo de virilidad. Unas 250 clínicas estéticas ofrecen sus servicios a partir de 2.000 euros, un presupuesto mucho más económico que en Europa o Estados Unidos.

Otros negocios han nacido a raíz a esta moda, como es el caso de cremas creadas específicamente para pieles con barba o el 'Beardo', un gorro-barba (versión actualizada del pasamontañas) inventado por Jeff Phillips que se puede adquirir por unos 20 euros en internet. Quien no tiene barba es porque no quiere.