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El 5 de agosto de 1962 expiraba en California la vida de la actriz más deseada de todos los tiempos. Poco más de un año después moría asesinado en Dallas uno de los presidentes más admirados de Estados Unidos. Pero los caminos de Marilyn Monroe y John F. Kennedy se cruzaron más allá de la fiesta de cumpleaños en la que la protagonista de 'La tentación vive arriba' (Billy Wilder, 1955) entonó el 'Happy Birthday, Mr. President' más sensual que se recuerda. Al menos así lo atestiguan numerosos historiadores y escritores que han vertido ríos de tinta en torno al supuesto 'affaire' entre el mandatario demócrata y la estrella de Hollywood. Pero cuando todo parecía escrito sobre este romance, Christopher Andersen ha venido a aportar nueva luz con su libro 'These Few Precious Days: The Final Year of Jack with Jackie', que llega a las tiendas cuando está a punto de cumplirse el 50 aniversario del magnicidio que acabó con la vida del mandatario más joven del país.

De acuerdo con el relato de Andersen, Marilyn Monroe habría llegado a telefonear a la Casa Blanca para confesarle a Jacqueline Kennedy que se estaba acostando con su marido y decirle que éste le había prometido que se iba a divorciar para irse con ella. “Es fantástico… Yo me voy y tú te quedas con todos los problemas”, habría respondido la primera dama, habituada a los escarceos sentimentales de un hombre con fama de don Juan al que se le han colgado todo tipo de amantes, desde Inga Arvad, una bella danesa a la que el FBI investigó por las sospechas de que era una espía nazi y con la que John F. Kennedy se habría relacionado en sus años mozos, hasta Judith Campbell Exner, una atractiva mujer que también era amante del capo de la mafia Sam Giancana, sin olvidar a becarias como Mimi Alford, quien, casi 50 años después de la muerte del presidente, escribió un libro en el que aseguraba haber perdido la virginidad con el mandatario.

Según Andersen, Jackie Kennedy toleraba los escarceos de su marido, pero la irrupción de Marilyn Monroe en sus vidas la alteró profundamente, temiendo que JFK pudiese ir en serio con la actriz, algo que en cualquier caso, según la versión aportada por otros historiadores, quedó cortado de raiz a instancias de Robert Kennedy, hermano del presidente y Fiscal General, quien se habría encargado de ponerle las cosas claras tanto al mandatario como a la intérprete y que incluso, aducen algunos, habría recogido los restos de la relación, iniciando él también una aventura con la protagonista de 'Con faldas y a lo loco' (Billy Wilder, 1959). Otros van más allá y llegan a culpar a Robert Kennedy de ordenar el asesinato de la actriz, preocupado él mismo por las consecuencias de que su 'affaire' saliese a la luz.

La fuente de la información obtenida por Andersen es Peter Lawford, uno de los miembros del 'rat pack' de Frank Sinatra y que ingresó en la familia Kennedy al contraer matrimonio con una de las hermanas de JFK, Patricia. Su casa habría servido como escenario de algunos de los devaneos del presidente, a quien habría provisto de numerosas chicas deseosas de abrirse camino en Hollywood.

A medida que se aproxime el 22 de noviembre, es probable que salgan a la luz nuevas informaciones sobre este y otros temas que vendrán a engrosar la ya de por sí monumental cantidad de libros sobre el presidente más llorado de Estados Unidos.