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“Está científicamente probado que todos venimos de la misma familia. Por eso el 'ubuntu' -término bantú que se refiere al humanismo y al bien común- es tan importante. El 'ubuntu' comenzó aquí”, declaró Tutu a los periodistas en ese lugar histórico, situado a unos 50 kilómetros al noroeste de Johannesburgo.

El Premio Nobel de la Paz de 1984 calificó de “gran privilegio” marcar las huellas de sus pies en el cemento fresco del paseo, uniéndose así a personalidades como el expresidente sudafricano Thabo Mbeki o el ex secretario general de la ONU Kofi Annan.

“Hay gente a la que Dios creó perfecta. Al resto los hizo diestros”, bromeó, junto a las marcas de sus pies, el zurdo Tutu, según informó la agencia de noticias sudafricana Sapa.

“¿Dónde está mi calcetín?”, preguntó el célebre activista de los derechos humanos en tono divertido nada más dejar sus huellas.

Con su habitual estilo jocoso, Tutu, de 81 años, se mofó de su edad y recordó una anécdota vivida en Holanda, durante una visita a una escuela de cuatro siglos de historia a la que habían dado su nombre.

“Una niña -relató- vino corriendo hacia mí y me preguntó si yo estaba allí cuando se inauguró la escuela”.

El proyecto del paseo de la fama de la “Cuna de la Humanidad” tiene como finalidad dar apoyo a la creencia de que los primeros humanos partieron de África para poblar todo el mundo.

Declarado en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, en este paraje se han descubierto varios fósiles de homínidos que podrían tener hasta 4,5 millones de años.

Los científicos han encontrado en este lugar -que comprende una superficie de más 470 kilómetros cuadrados- restos de un asentamiento humano que data de más de 3,3 millones de años.

La “Cuna de la Humanidad” se ha convertido en un destino turístico internacional, con exposiciones, visitas a los vestigios arqueológicos y decenas de restaurantes y hoteles.