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Stéphannie de Oliveira, la hija del exfutbolista brasileño Bebeto, tenía todo a su favor para triunfar sobre las pasarelas. Es joven, guapa y la fama de su padre le abriría muchas puertas. Sin embargo, un día cambió el lujo y el glamour de la vida de modelo por compartir parte de la miseria y dificultades de los más necesitados y ayudarles a salir de la marginación. Y es que desde hace unos meses Oliveira, de 22 años, colabora con una ONG para mejorar las condiciones de vida en una favela de Río de Janeiro.

La joven acude varios días a la semana a un vertedero de la ciudad, donde miles de personas malviven en chozas destartaladas. “Hago un poco de todo?, asegura Oliveira, quien no duda en ayudarles en tareas de casa, cuidar enfermos, o proporcionarles algo de comida y ropa. ?Pero, sobre todo, les hago compañía”, reconoce orgullosa.

Sin embargo, la labor humanitaria en el vertedero de Río no es la primera acción solidaria que realiza Oliveira. En octubre hizo las maletas para viajar a África. “Sentí la llamada de Dios. Mis padres no entendían cómo su niña tenía que irse a un sitio sin agua, sin apenas alimentos… Me preguntaron por mi carrera de modelo. Pero era algo muy fuerte. Siempre hice lo que mis padres quisieron, pero esta vez Dios había puesto este viaje como misionera en mi camino y no podía dejar escapar la oportunidad”, recuerda la joven.

A pesar de la dura experiencia de vivir totalmente alejada de las comodidades del primer mundo, alimentándose únicamente de arroz, Oliveira considera los tres meses en el continente africano como los mejores de su vida. En este tiempo pudo aportar su granito de arena para mejorar las condiciones de vida de muchas personas necesitas. Por eso regresó convencida de que su lugar era ese. “Vi que mi vida tenía que estar ahí, ayudando a los más necesitados y me di cuenta de que en Brasil hay mucha hambre y necesidades”, sentencia.