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El abajo firmante era siempre presentado por Concha García Campoy a quien estuviera cerca como su ?descubridor? unos segundos antes de endosarle el par de calurosos besos en la mejilla. Era verdad solo a medias, pero no es superfluo hoy, cuando muy sinceramente lloramos su muerte tan prematura, repartir los méritos.

Finales de 1984: TVE, donde yo oficiaba como director de los Servicios Informativos, sigue renovando a los presentadores de los telediarios, un asunto clave. Un discreto esfuerzo de localización y selección de candidatos se llevaba a cabo, con resultados mediocres. En esas circunstancias, el entonces director de RNE, Fernando Delgado, con quien compartía mesa en el comité de dirección de RTVE bajo la autoridad de José María Calviño, vuelve de un viaje a Ibiza y me comenta que le ha hecho allí una modélica entrevista ?una joven periodista (?)? y que entiende que podría valer para lo que buscábamos.

Todo se hacía en total discreción (como podrá confirmar Ángeles Caso, fichada del mismo modo y traída a Madrid desde su Asturias) incluida una prueba en plató. Daban su opinión Ramón Colón y Alfonso Cortés-Cavanillas, mis subdirectores entonces. La opinión es unánime: fotogenia excelente, edad idónea, experiencia profesional suficiente y, a lo que nos pareció, un carácter idóneo. La norma incluía no prometer nada en el acto, salvo una respuesta en tiempo breve. Visto y revisto el vídeo, se pasa a la consideración del director general y Calviño da su instantánea aprobación.

El resto es más conocido. Con Manolo Campo Vidal presentó un telediario a las 15 horas que, me parece, aún puede ser recordado como un ejemplo profesional, arropados por un equipo de primera. Concha se ganó a sus compañeros y al público y empezó una carrera entre las más exitosamente duraderas de los últimos 25 años, tanto en radio como en TV. Como va dicho, Fernando Delgado, no un servidor, la ?descubrió? y nos hizo un favor a todos.

Hoy os cuento estas cosas con el ánimo encogido y como la personal contribución que puedo hacer a su gran biografía profesional y, de paso, para haceros saber, además, que Concha era una persona excelente, calurosa, cordial y constructiva. Realmente no debería haber muerto tan prematuramente?

Adiós, colega.