Compartir

Concha García Campoy (Terrasa, 1958) no las tenía todas consigo cuando le dieron el finiquito en Cuatro. Pero entonces el teléfono empezó a sonar. La veterana periodista se moría de ganas por volver a tomarle el pulso a la actualidad y Telecinco se lo ha puesto en bandeja. Le ofrecieron la franja de 8.00 a 9.00 en sus informativos matinales y está como niña con zapatos nuevos. El lunes fue su debut.

-Bendito madrugón entonces…

Sí, sí, bendito. Ahora lo digo con la boca pequeña porque el horario es duro, pero me apetece una barbaridad. Es una franja privilegiada porque le das al espectador la información fresca.

-¿Tenía mono de actualidad?

La verdad es que sí. Un amigo me decía el otro día: 'Tú no eres artista, tú eres periodista', como diciendo que no hiciera programas con muchas florituras. Pedro Piqueras ya me ha dicho que voy a estar en mi salsa. Además, me va a dejar mucha libertad… Eso lo valoro mucho.

-Ha estado en TVE, en Cuatro, en Telecinco, en la radio… ¿Todos la quieren o es que no se casa con nadie?

-A veces no eliges lo que quieres hacer, sino que descartas lo que no quieres hacer.

-O sea que no se ha tenido que tragar ningún sapo.

-Hombre, siempre sabes para quién trabajas, pero he tratado de tener coherencia personal. Alguna vez me ha tocado estar en una empresa que ha cambiado de dueños y los nuevos han venido con otro manual y claro que lo he pasado mal, pero nunca he pasado por el aro.

-Eso tiene sus riesgos.

-No soy una kamikaze pero tengo que tener una coherencia. Hay que tener cintura y saber plantarse a tiempo. Así que alguna vez me han mandado a galeras, pero siempre he procurado irme elegantemente. Trabajé con Prisa, me fui y volví. Y en Telecinco ya estuve también antes.

-Le ha ido bien sin pasar por el aro…

-Da buenos resultados porque si el espectador te ve así, eso es bueno también para la empresa que te contrata.

-Concha García Campoy es ya como una marca.

-Ser una marca es interesante. La credibilidad se pierde en un minuto, pero se tarda toda la vida en ganar.

-Con el baile de presentadores entre Cuatro y Telecinco, ¿pensó alguna vez que se quedaba en la calle?

-Sí, totalmente. Llevo treinta años trabajando y siempre he pensado que podía quedarme en el aire, nunca he tenido sensación de seguridad. Hoy puedes resultar interesante pero mañana… Hasta que no terminé en Cuatro no tuve nada seguro y me llevé la gran sorpresa de que se interesaran por mí en varios sitios y me dije: 'qué bien, estoy viva'. Y elegí lo que mejor me encajaba.

-Se va a una cadena donde le va a ver el doble de gente.

-Eso anima porque todos queremos que nos vean, otra cosa es que tengas una joyita y no te importe estar en un sitio donde te vean pocos. Pero si es una joya y encima te ven muchos eso ya es la cuadratura del círculo.

-Deja Las mañanas de Cuatro en manos de Marta Fernández…

-Trabajó conmigo en la primera etapa del programa y tengo un altísimo concepto de ella. Además de ser una mujer hermosísima tiene mucho talento. Hace unos directos deslumbrantes.

-Ella lloró durante tres horas por el cierre de CNN+. Usted escribió en su blog que le parecía aterrador.

-Me sobrecoge que no exista CNN+, porque era un proyecto serio con gente impecable. Me ha dado tanta pena… Pero no es una decisión de Telecinco.

-Hay quien carga las tintas contra Gran Hermano.

-Eso no es verdad. Gran Hermano no se ha cargado a CNN+, el canal de 24 horas GH existiría igualmente.