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“Fui la primera persona que salió en televisión diciendo 'tengo cáncer, quiero ser modelo y me estoy curando en la Seguridad Social'”, un mensaje “que caló”, explica la modelo en declaraciones al programa de EfeRadio “La hora de Luján”, que dirige y presenta Luján Argüelles.

Volcada en la Fundación que lleva su nombre, Ibarra cree que este tipo de instituciones no deberían ser otra cosa que “una empresa con fines solidarios”, por eso, lo que ha tratado de hacer es “profesionalizar la ONG”, ya que habitualmente en ellas habitualmente existe el concepto de “beneficencia”.

“Siempre digo a la gente que eso de beneficencia y caridad es una cuestión vertical, yo que estoy aquí arriba te doy lo que me sobra. Nosotros hablamos de solidaridad, que es de igual a igual; hablamos de filantropía”, explica.

La primera vez que Ibarra padeció leucemia fue con 20 años, una edad en la que “todavía no crees mucho en la vida y la ignorancia ayuda”, asegura, pero con los efectos de la quimioterapia, tuvo que comenzar a hablar de su enfermedad y entonces descubrió que era “más fuerte de lo que creía”.

“Tenía un sentido del humor que me ayudó a salir adelante y decidí vivir la enfermedad como protagonista de mi vida y no como víctima de la enfermedad. Había una conspiración del silencio, de no decir la palabra, esos ocultismos que aún hoy existen (…) No he hecho nada para tener la enfermedad, no tengo que sentirme culpable ni esconderme”, añade la modelo.

La segunda ocasión que la diagnosticaron cáncer fue mucho más dolorosa, porque “la incertidumbre es mayor”: “No sabes si va funcionar la quimioterapia, te preguntas por qué va a funcionar el trasplante en la segunda, si no ha funcionado a la primera. Vivir con eso cada día es volver a reconstruir tu cabeza”.

Ibarra mantiene una relación de nueve años con el periodista Juan Ramón Lucas, con quien todavía no se ha planteado el casarse, aunque si lo hiciera sería “para compartirlo” con la familia y la gente de alrededor. “Ya me tocaba algo bonito”, explica sobre su noviazgo.

“Tener un compañero de viaje significa que las penas son la mitad y las alegrías el doble”, explica.

La modelo, que no descarta ser madre en algún momento de su vida, se enfrenta al día a día con el objetivo de “vivir” y “ser protagonista” de su vida mientras cumple sus sueños, el principal de ellos “escuchar las palabras mágicas de que el cáncer se puede curar”.