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En 2011, Catherine Kieu Becker, una mujer de Garden Grove (California), emuló a la célebre y controvertida Lorena Bobbitt después de cortarle el pene a su esposo y tirarlo en un triturador de basura. Un acto “impulsivo”, como ella misma definió en el juicio, y que le ha costado la cadena de perpetua.

Kieu se estaba divorciando de su marido cuando ocurrieron los hechos, hace ahora dos años. Tras discutir, al parecer por una cuestión de celos, la mujer drogó a su marido durante la cena y cuando estaba dormido le cortó el pene. Quizás para evitar que a su marido le fuera reimplantado su miembro a través de una operación, tal como sucedió con John Bobbitt, Becker lo arrojó a la trituradora del fregadero y lo puso en marcha. Acto seguido llamó a urgencias para que atendieran a la víctima.

“Se lo merecía”, aseguró la agresora cuando la Policía llegó a su casa. “Fue una violación cruel y calculada”, ha asegurado el exmarido de la agresora, que trata de recuperarse de las secuelas.

Aunque el abogado de Kieu alegó que sufría problemas mentales, la mujer, de 50 años, pasará el resto de sus días entre rejas.