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Despejamos incógnitas para que aprendas a tratar una fiebre en casa.

Las fiebres son una reacción completamente natural del organismo. Ante el ataque de un agente externo, nuestras defensas actúan para expulsarlo y evitar que enfermemos, aunque con unas consecuencias que pasan por un incremento de la temperatura corporal y cierto malestar que acaba resultando bastante molesto.

Por lo general, siempre y cuando la temperatura no sea demasiado alta y no cause episodios de convulsiones, mareos y otros síntomas indicativos de algo más grave, no es necesario utilizar ningún medicamento para bajar la fiebre. Existen algunos con un efecto realmente eficaz, pero lo cierto es que, en los casos más leves, esta puede tratarse siguiendo una serie de procedimientos bastante caseros y normales.

Si tienes interés por conocerlos para poder, así, combatir los episodios febriles más leves, te recomendamos que sigas leyendo. Vamos a explicarte qué debes hacer si quieres combatir las altas temperaturas corporales sin necesidad de tomar ninguna clase de pastilla o jarabe. Eso sí, en el caso de que las temperaturas aumenten considerablemente o de que la fiebre se prolongue más de lo esperado, recomendamos acudir directamente a un médico o, en su defecto, tomar los medicamentos que procedan.

Cómo tratar la fiebre sin medicina

El principal problema de la fiebre, el núcleo de los dolores y el malestar, es el aumento de la temperatura que sufre el cuerpo de la persona. Por eso, la prioridad para combatirla es recurrir a métodos con los que se logre producir un descenso en esta para que, poco a poco, vuelva la sensación de bienestar y se eliminen las dolencias tan molestas.

 

De este modo, lo primero que se debe hacer es intentar mantener la habitación donde se permanece con un ambiente ligeramente fresco y la persona, además, ha de llevar ropa que sea ligera, ya que así se evita la concentración del calor y, por tanto, la molesta sensación de la temperatura alta.

 

En el caso de que no sea posible mantener ese ambiente fresco por no poder abrir las ventanas de la habitación o porque, directamente, esta esté demasiado caliente, se debe proceder con un ventilador para que establezca un flujo de aire. Evitar en la medida de lo posible el uso de aire acondicionado, ya que puede provocar sequedad y empeorar los síntomas de la fiebre.

 

Además de eso, es totalmente obligatorio mantener una hidratación constante para no caer en su polo opuesto, la deshidratación. Por esa misma razón, lo mejor es beber líquidos constantemente, sea agua, zumos o cualquier tipo de bebida que resulte refrescante tras su ingesta. Así, los niveles de fluidos se mantienen en un nivel aceptable y, además, se disfruta de cierto frescor.

 

Al contrario de lo que se piensa, no es necesario permanecer en cama durante todas las horas que dure el estado febril. Se pueden realizar tareas que requieran poco esfuerzo y, de hecho, se recomienda mantenerse activo para no caer en la fatiga temprana. En caso de que haya fuertes molestias sí se debe mantener reposo, aunque también sería recomendable, en ese caso, acudir al médico si los síntomas se agravan.

 

Además de todo esto, uno de los métodos más eficaces para reducir la temperatura y aliviar los síntomas es el baño templado. Llenar una bañera con agua a una temperatura media, que no se exceda para no resultar demasiado caliente, puede resultar de gran alivio para la persona que esté pasando por la fiebre. De hecho, se dice que puede llegar a ser incluso más eficaz que la ingesta de medicamentos. Y es que ayuda considerablemente a estabilizar la temperatura.

 

Si sigues estos procedimientos y, por supuesto, te preocupas de evitar el contacto con otras personas en el caso de que la fiebre se deba a una enfermedad contagiosa, como puede ser una gripe, te aseguramos que todo procederá con total normalidad y que, en menos de lo que piensas, las altas temperaturas desaparecerán junto con el malestar para dar paso al bienestar.

 

Es importante, no obstante, recordar que esto es algo que no debe tomar más de un par de días ya que, en caso contrario, habrá que acudir a un médico con la mayor brevedad posible para que recomiende algún tratamiento y analice el auténtico origen de la fiebre. Como hemos dicho, esta suele ser el producto de nuestras defensas combatiendo alguna clase de enfermedad, y cuando se prolonga demasiado es porque puede haber algo importante.

Es en esos casos cuando se vuelve prácticamente indiscutible el consumo de medicamentos para la fiebre, como también el seguimiento del tratamiento indicado para acabar con la enfermedad que la haya detonado. Por lo demás, puedes proceder como te hemos explicado si no son fiebres demasiado altas ni demasiado duraderas, algo que suele verse, sobre todo, en los más pequeños de casa.