La “receta” para que los niños crezcan con unos huesos sanos y fuertes

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Un padre es siempre la viva imagen de la preocupación. ¿Qué es lo mejor para un hijo?, ¿cómo cuidarlo?, ¿qué hacer que crezca sano?, ¿cómo evitarle riesgos y peligros? Un quebradero de cabeza que no se termina nunca. No hay una fórmula única y definitiva, ni una receta que garantice una infancia feliz y saludable. Cada uno es cada uno y sus circunstancias, y cada niño tendrá sus peculiaridades.

Nadie será lo suficientemente osado como para ofrecer una respuesta definitiva para garantizar la salud de un niño. No obstante, un grupo de científicos de la Universidad de Australia Sur acaba de presentar una “receta” para conseguir que los niños crezcan con unos huesos fuertes y saludables. Algo es algo.

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Varios factores

huesos

La “receta perfecta” para que los niños tengan un esqueleto saludable se basa en la mezcla de varios ingredientes. El primero de ellos es la actividad física, el segundo implica pasar también un tiempo sentado y, por último, unas once horas diarias de sueño. 

Los científicos australianos examinar a 804 niños de edades comprendidas entre los 11 y los 13 años. La actividad física, concluyen los investigadores, es vital en este sentido. Recomiendan a los padres incrementar todo lo posible los niveles de ejercicio y deporte, hasta que sea una costumbre diaria.

Se han atrevido a ponerle cifras y tiempos a la actividad física. Los niños deberían emplear unos noventa minutos diarios en hacer deporte o correr. A eso habría que sumarle unas tres o cuatro horas al día de actividades físicas más ligeras, como caminar o encargarse de las tareas domésticas. 

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